Fosa en Fontanosas (I)

Monolito sobre la tumba colectiva en el cementerio de Fontanosas. Recuperada de CAMPOS POSADA, Ainhoa; GÓMEZ BRAVO, Gutmaro y BELDAD COLADO, Sandra (fot.), En busca de un pasado enterrado. Las fosas del franquismo en Castilla-La Mancha. Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha; Toledo: Cuarto Centenario, 2023, p. 173.

El caso de la fosa de Fontanosas (I), en Almodóvar del Campo, atrajo la atención de los medios durante todo el proceso, que se inició en 2004 a partir de una carta anónima. El remitente afirmaba haber participado forzosamente, en julio de 1941, en el pelotón de fusilamiento de las víctimas enterradas en esta fosa. Eran siete jornaleros, de entre 19 y 60 años, acusados de colaborar con los maquis. Primero estuvieron detenidos en Almadenejos y después en la cárcel de Almadén, donde fueron torturados. El contenido de la carta anónima y el testimonio de otra testigo permitió la localización exacta de la fosa y el comienzo de los trabajos científicos de exhumación e investigación por parte de la ARMH, ya en febrero de 2006.

Varias instituciones colaboraron en el proceso de intervención y en la divulgación de la investigación. El CSIC financió parte de la investigación etnográfica e histórica. Además, el Ministerio de Presidencia otorgó una ayuda para la identificación y la exhumación de las víctimas. Por su parte, la Delegación del Gobierno de Castilla-La Mancha en Ciudad Real colaboró en el proceso de reinhumación de los restos, en el cementerio de Fontanosas; mientras que la Diputación Provincial de Ciudad Real financió la publicación del libro: “Memoria de carne y hueso: Fontanosas 1941-2006”, coordinado por Julián López García y Francisco Ferrándiz, en el que se relatan los detalles del caso.

Así, la ayuda de familiares y vecinos, el trabajo científico y la colaboración de las instituciones han posibilitado la dignificación de las víctimas: Julián Del Álamo Turro, Leoncio Del Álamo Turro, Manuel Escribano Cardeñosa, Mateo Escribano Cardeñosa, Ramón Escribano Cardeñosa, Francisco Escribano Mansilla y Félix Polo Gavilán.

Según los datos del Mapa Estatal de Fosas, en la provincia de Ciudad Real se han localizado 62 fosas. De estas, sólo el 4% ha sido exhumado por completo. Hay diferencias significativas en el tamaño de las fosas dentro de la provincia: la fosa en Ciudad Real contiene el 35% de las víctimas totales, la de Alcázar de San Juan alberga el 12%, y la de Almodóvar del Campo ocupa el tercer lugar con el 8% de las víctimas. En total, la provincia cuenta con 3457 víctimas. La mayoría de las fosas son de pequeño tamaño, algunas de ellas contienen únicamente los restos de miembros de partidas guerrilleras ejecutados individualmente o en pequeños grupos. Además, de las fosas registradas en la provincia de Ciudad Real, 7 fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros, anteriormente conocido como Valle de los Caídos.

Autora: LMC.

Fosas en el cementerio de Alcázar de San Juan

Monumento en homenaje a las víctimas en el cementerio de Alcázar de San Juan. Recuperada de https://www.mapasdememoria.com/fosas/alcazar-de-san-juan/

En el cementerio de Alcázar de San Juan existen dos fosas comunes que no han sido objeto de exhumaciones científicas. En ellas se estima la presencia de 428 víctimas que fueron objeto de tres formas de represión: (1) ejecuciones extrajudiciales – las primeras tuvieron lugar alrededor del 10 de abril de 1939-, (2) ejecuciones realizadas bajo sentencia de los tribunales militares (registrados como “Reos de justicia”) – el primer fusilado fue Enrique Molina-Prados Romero, el 18 de junio de 1939- y (3) las malas condiciones de las prisiones del municipio.

La mayor parte de las víctimas no aparecían registradas en el libro del cementerio. Así, sin nombre, estaban condenadas a permanecer en el olvido. Esto cambió cuando, a partir del año 2003, familiares de los represaliados, en colaboración con el PSOE y la IU de la localidad, lograron poner nombre a muchas de estas víctimas. Fruto de esta labor fue la inauguración en 2007 de un monumento en homenaje de las víctimas consistente en: una placa con sus nombres organizados por lugar de procedencia, una lápida con la frase “A los que dieron su vida por la libertad. Vuestros familiares y compañeros no os olvidan” y una maceta de piedra con flores metálicas.

Según los datos del Mapa Estatal de Fosas, en la provincia de Ciudad Real se han localizado 62 fosas. De estas, sólo el 4% ha sido exhumado por completo. Hay diferencias significativas en el tamaño de las fosas dentro de la provincia: la fosa en Ciudad Real contiene el 35% de las víctimas totales, la de Alcázar de San Juan alberga el 12%, y la de Almodóvar del Campo ocupa el tercer lugar con el 8% de las víctimas. En total, la provincia cuenta con 3457 víctimas. La mayoría de las fosas son de pequeño tamaño, algunas de ellas contienen únicamente los restos de miembros de partidas guerrilleras ejecutados individualmente o en pequeños grupos. Además, de las fosas registradas en la provincia de Ciudad Real, 7 fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros, anteriormente conocido como Valle de los Caídos.

Autora: LMC

Aeródromo de Casas-Ibáñez

Aunque es un dato muy poco conocido, a 3 km de Casas-Ibáñez (Albacete) hubo un aeródromo militar durante la guerra civil. Se creó a principios de 1937, poco después de que la capital republicana se trasladara a Valencia debido al avance de las tropas franquistas hacia Madrid. Este campo de aviación fue parte de una red de aeródromos construidos en la provincia de Albacete que tenía como objetivo mantener el flujo de aviones militares entre la capital republicana y el frente.

La información conservada sobre este aeródromo es escasa, pero se han encontrado dos informes en el Archivo Histórico del Ejército del Aire en Villaviciosa de Odón (Madrid). Estos informes contienen fotos aéreas, planos y las características principales del aeródromo. Gracias a estos documentos, sabemos que el campo tenía un gran tamaño, aprovechando la topografía llana del área, con unas dimensiones de 1580 metros de largo y 1200 metros de ancho. Ello permitía que fuera utilizado por todo tipo de aviones, incluso los de gran envergadura, lo que lo convirtió en un aeródromo relativamente importante. El campo contaba con instalaciones como la actual casa de la finca (Corral de Don Pedro o Casa de Doña Anita) y sus calculadas 100 plazas de capacidad, cuatro casitas, un polvorín e incluso un refugio donde, llegado el caso, podían ponerse a salvo 150 personas. El campo también dispondría de campo de electricidad, comunicaciones por teléfono y telégrafo y una reserva de combustible. Además, había un pinar en el suroeste del campo donde los aviones podían ocultarse.

En base a la información proporcionada en una entrevista por José Elorriaga, vecino de la localidad y miembro de la aviación del ejército español durante la guerra, sabemos que en el aeródromo habría unas cuatro escuadrillas, doce aviones y sus parejas de tripulantes -un piloto y un ametrallador-, es decir, unas 24 personas.

El aeródromo de Casas-Ibáñez era de tipo semipermanente, lo que significa que perteneció a una categoría de campos de aviación más o menos improvisados, algunos sin asfaltar, pero con cuadrillas y aviones asignados. Permaneció en funcionamiento hasta después del final de la guerra, en concreto hasta el 1 de febrero de 1940, cuando fue disuelto.

LMC

Fosa en Pajaroncillo

Cementerio de Pajaroncillo, La Gavilla Verde, disponible en https://www.lagavillaverde.org/Paginas/Desaparecidos/pajaroncillo.html

La fosa del cementerio de Pajaroncillo contiene los restos de soldados que fallecieron tras haber sido atendidos en el Hospital Militar de El Cañizar, situado en el mismo término municipal, que funcionó entre el 1 de enero de 1937 y el 3 de marzo de 1939. Se calcula que en la fosa están enterrados 47 soldados, procedentes de diferentes lugares de España, que murieron en el citado hospital, y un niño procedente de Teruel que falleció accidentalmente jugando con un explosivo. El médico anarquista Pedro Vallina fue director del centro: las memorias de este doctor sevillano han aportado mucha luz sobre el funcionamiento del hospital de sangre situado en esta localidad conquense.

La provincia de Cuenca experimentó una grave paralización de todos los intentos de exhumación de fosas a partir de 2012, como el resto de las provincias castellanomanchegas, pero en este caso no se produjo ninguna ya hasta 2021, que fue precisamente la actuación llevada a cabo en la fosa del cementerio de Pajaroncillo. Tras varios retrasos ocasionados por la pandemia del coronavirus, en septiembre de 2021, la asociación cultural La Gavilla Verde emprendía los trabajos de prospección de esta fosa, en la que esperaba encontrar los restos de 48 personas. Gracias a los trabajos de prospección se localizó la fosa, pero no pudo continuarse con la fase de exhumación por motivos técnicos.

El 25 de mayo de 2024 se celebró un homenaje organizado por la Asociación La Gavilla Verde y la Asociación de Familiares de la Fosa de Pajaroncillo, y durante el cual se inauguró un monolito en el que aparecen los nombres y la procedencia de las personas allí enterradas.

Autora: ACP

Veragua

Imagen aérea de la trinchera de Veragua. Fuente: Cota 667.

La dehesa de Veragua es una elevación en las inmediaciones del río Tajo, localizadas en las cercanías del municipio de Añover de Tajo, una localidad de la provincia de Toledo, situada al Este de la capital de provincia, que durante el 18 de octubre de 1936 es ocupada por las tropas sublevadas al mando del coronel Monasterio y una vez estabilizado el frente se establece en la zona la 107 división del coronel Emilio March. Dicho cerro presenta una gran visibilidad de toda la zona del frente del río Tajo, por lo que es una zona propicia para establecer posiciones.

Durante las tareas de prospección llevadas a cabo por el grupo de Cota 667, se han documentado 5 estructuras tipo abrigo y un entramado de trincheras de 126 metros de longitud. Se trata de una trinchera recta en la cima de la colina en orientación Este-Oeste que en su extremo oriental se divide en numerosas ramificaciones. Tanto los abrigos como las trincheras se encuentran hoy en día muy deterioradas a causa de la colmatación. Esta trinchera está a medio camino entre Añover y la vecina localidad de Seseña, en la que la actividad bélica fue muy notable.

En esta posición a la hora de llevar a cabo las prospecciones superficiales, se han conseguido recuperar restos de latas de conservas, abridores en L, además de elementos de munición como vainas y balas completas de fusil, proyectiles de fusil y peines para la recarga del armamento.

Autor: GRM

Cerro de San Gregorio

Imagen de obús Schneider de 155 mm emplazado en el frente de Añover de Tajo. Fuente: https://patrimoniodigital.castillalamancha.es/es/consulta/registro.do?id=32744

El Cerro de San Gregorio, es una elevación del terreno ubicado en el municipio de Añover de Tajo, una localidad de la provincia de Toledo, situada al Este de la capital de provincia, que durante el 18 de octubre de 1936 es ocupada por las tropas sublevadas al mando del coronel Monasterio y una vez estabilizado el frente se establece en la zona la 107 división del coronel Emilio March. Dicho cerro presenta una gran visibilidad de toda la zona de Toledo, Añover y el río Tajo, por lo que es una zona propicia para establecer posiciones.

En la ladera Norte del cerro se localiza un refugio antiaéreo realizado durante 1937. Este enclave presenta una forma de U con dos entradas, estas, están custodiadas por dos trincheras de acceso excavadas en el terreno y una cámara lateral en la zona Este y otra en el Oeste. En total se han documentado 22 metros de trincheras con un máximo de 2 metros de profundidad y 1,20 metros de ancho. Además de estos enclaves se conoce la existencia de otro abrigo en la parte baja del cerro. Estos refugios estarían destinados a los oficiales y tropa para cubrirse ante atauques de artillería.

El grupo Cota 667 ha conseguido recuperar material arqueológico a través de trabajos de prospección y excavación de la zona. De entre todo el material, destacan elementos de vida cotidiana, como restos de una sartén, cerámica, latas de conservas y fragmentos de botellas de vidrio, así como sistema de recarga de fusil Carcano, munición sin detonar, vainas e incluso una los restos de una bota de uniforme militar. En el abrigo situado al Este, se ha recuperado la espoleta de un proyectil de artillería de origen ruso correspondiente con el obús Schneider de 155 mm.

Autor: GRM

Los Hijares

Vista área 1956 de la posición de Olivares en el paraje de Los Hijares Fuente: https://fototeca.cnig.es/fototeca/

Los Hijares son unas elevaciones paralelas al río Tajo en sentido Suroeste-Noreste, localizadas en las cercanías del municipio de Añover de Tajo, una localidad de la provincia de Toledo, situada al Este de la capital de provincia, que durante el 18 de octubre de 1936 es ocupada por las tropas sublevadas al mando del coronel Monasterio y una vez estabilizado el frente se establece en la zona la 107 división del coronel Emilio March. Dicho cerro presenta una gran visibilidad de toda la zona de Toledo, por lo que es una zona propicia para establecer posiciones.

Es una zona conocida en momentos de la guerra como la posición olivar, debido al tipo de agricultura que en ella había. De las hectáreas prospectadas solo se tiene constancia de restos constructivos al Suroeste y al Noreste. En el Suroeste existía una línea de trinchera de grandes dimensiones de fisionomía casi circular orientada hacia el río, de ella se tiene constancia de restos muy desdibujados, difíciles de apreciar en el terreno, siendo apreciables desde fotografía aérea pudiendo ver esta fortificación con más claridad con la fotografía aérea del vuelo americano de 1956. Por otro lado, los elementos constructivos situados al Noreste, se trata de otra trinchera pequeña y muy mal conservada, que hoy en día debido a las tareas agrícolas y la erosión es inexistente.

Tras los trabajos de prospección realizados en la zona por el grupo Cota 667, se han recuperado bastantes restos materiales, como latas, vidrios, munición de fusil y la tapa de una caja de munición.

Autor: GRM

Loma del Búho I

Fotografía de 2 cantimploras halladas durante las prospecciones realizadas en el paraje de Valdelobos. Fuente: Cota 667.

La loma del Búho, es una elevación en el paraje de Valdelobos, el cual presenta una orientación Este-Oeste de lomas muy abruptas en las cercanías del municipio de Añover de Tajo, una localidad de la provincia de Toledo, situada al Este de la capital de provincia, que durante el 18 de octubre de 1936 es ocupada por las tropas sublevadas al mando del coronel Monasterio y una vez estabilizado el frente se establece en la zona la 107 división del coronel Emilio March. Dicho cerro presenta una gran visibilidad de toda la zona de Toledo, por lo que es una zona propicia para establecer posiciones.

A lo largo de todo el paraje, se han documentado multitud de vestigios de carácter constructivo, como trincheras, pozos de tirador y abrigos, además de un puesto de mando. Todo ello construido por el bando sublevado. Se han documentado casi 1 km de trincheras divididas en diferentes tramos y morfologías. La trinchera de mayores dimensiones y mejor conservada, se localiza en la ladera sur de la Loma del Búho. Se trata de un tramo sinuoso de cerca de 200 metros de trinchera que se sitúa a escasos metros del puesto de mando.

Tras los trabajos de prospección realizados en la zona por el grupo Cota 667, han ofrecido una gran cantidad elementos materiales, ya que solo se han recuperado restos de vida cotidiana como latas de conserva, cerámica, tinteros, botellas, además de restos bélicos como balas, peines vainas y restos de botas además de 2 cantimploras completas.

Autor: GRM

Loma del Búho

Fotografía y dibujo arqueológico de vaso-tapón de termo, hallado durante las prospecciones realizadas en el paraje de Valdelobos. Fuente: Cota 667.

La loma del Búho, es una elevación en el paraje de Valdelobos, el cual presenta una orientación Este-Oeste de lomas muy abruptas en las cercanías del municipio de Añover de Tajo, una localidad de la provincia de Toledo, situada al Este de la capital de provincia, que durante el 18 de octubre de 1936 es ocupada por las tropas sublevadas al mando del coronel Monasterio y una vez estabilizado el frente se establece en la zona la 107 división del coronel Emilio March. Dicho cerro presenta una gran visibilidad de toda la zona de Toledo, por lo que es una zona propicia para establecer posiciones.

A lo largo de todo el paraje, se han documentado multitud de vestigios de carácter constructivo, como trincheras, pozos de tirador y abrigos, además de un puesto de mando. Todo ello construido por el bando sublevado. Este último vestigio, se encuentra localizado en el cerro conocido en tiempos del conflicto como loma del Búho, concretamente en la vertiente Norte para tener algo de cobertura. El puesto de mando es de fisionomía rectangular compuesto por dos cámaras unidas por un pasadizo, el cual hoy en día aún se conserva.

Tras los trabajos de prospección realizados en la zona por el grupo Cota 667, han ofrecido una gran cantidad elementos materiales, ya que solo se han recuperado restos de vida cotidiana como latas de conserva, cerámica, tinteros, botellas, además de restos bélicos como balas, peines vainas y restos de botas además de 2 cantimploras completas.

Autor: GRM

Las Cabezas

Situación actual de las trincheras del cerro de La Cabeza. Fuente: Cota 667.

El Cerro de Las Cabezas, es una elevación del terreno en forma de espolón ubicado en el municipio de Añover de Tajo, una localidad de la provincia de Toledo, situada al Este de la capital de provincia, que durante el 18 de octubre de 1936 es ocupada por las tropas sublevadas al mando del coronel Monasterio y una vez estabilizado el frente se establece en la zona la 107 división del coronel Emilio March. Dicho cerro presenta una gran visibilidad de toda la zona de Toledo, por lo que es una zona propicia para establecer posiciones.

Las posiciones se sitúan en la cresta y ladera del cerro en una situación de retaguardia. La posición está compuesta por unos 88 metros de trinchera zigzagueante, con 9 abrigos y un pozo de tirador, construidos durante 1937 por el bando sublevado. La conservación de estos vestigios es media, ya que, aunque se han colmatado, aún se puede observar su fisionomía.

Tras los trabajos de prospección realizados en la zona por el grupo Cota 667, han ofrecido pocos elementos materiales, ya que solo se han recuperado restos de vidrio y un aro metálico. La aparición de tan poco material, se puede explicar por la colmatación de la zona o debido a la menor actividad desarrollada en esta zona al esta situada en la segunda línea del frente, por lo que el volumen de efectivos seria reducido.

Autor: GRM