Fosa en el cementerio municipal de San Clemente

San Clemente. Elaboración propia mediante Google Earth

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos.

Cuenca es una de las provincias sobre las que se dispone de menos información en cuanto a la represión franquista, las fosas y las pocas intervenciones realizadas en estas. Un ejemplo de esta situación es la fosa del cementerio municipal de San Clemente. A pesar de ser una de las pocas fosas de la provincia de Cuenca que ha sido exhumada totalmente, apenas consta información sobre ella. Según la información proporcionada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica para la elaboración del Mapa Estatal de Fosas, la intervención no siguió una metodología científica, se realizó durante la dictadura (años 40) y la iniciativa recayó en los propios familiares de las víctimas. En la actualidad, esta fosa todavía permanece sin dignificar y se desconoce el número de víctimas que había enterradas en ella.

Autora: LMC

Sepulcro de Doña Mayor Guillén de Guzmán

Se ha considerado que uno de los principales puntales para la implantación mendicante en tierras de Castilla-La Mancha fue el monasterio de clarisas que existió en la despoblada aldea guadalajareña de San Miguel al Monte. Un cenobio estrechamente vinculado a la Corona por la relación amorosa entre Mayor Guillén de Guzmán, su fundadora hacia 1252, y Alfonso X, antes del ascenso del rey Sabio al trono, que sería trasladado en la siguiente centuria a la vecina villa de Alcocer, con la advocación de Santa Clara. Sobre este nuevo emplazamiento, se levantó otro en el siglo XVI, que cesaría su función religiosa en 1936, cuando la Guerra Civil obligó a sus monjas a abandonarlo.

Todos esos cambios y avatares afectaron asimismo al sepulcro de doña Mayor, pues fue desplazado del lugar originario para el que había sido concebido, fue perdiendo partes con el paso del tiempo y finalmente desapareció en el marco del citado conflicto armado, lo mismo que su cadáver momificado. Calificado como uno de los mejores del siglo XIII, es posible tener una referencia visual de ese monumento funerario gracias a algunas fotografías antiguas incluías por Ricardo de Orueta, director general de Bellas Artes durante la II República, en La escultura funeraria en España (Madrid, 1919), a las que se suma un valioso documento dado a conocer y vendido por la casa de subastas londinense Christie´s a la Hispanic Society of America: el contrato del sepulcro, firmado en Burgos, en 1276, entre Beatriz de Portugal, hija de doña Mayor y Alfonso X, y el artista Juan González. Gracias a esas fuentes, sabemos que era una obra de madera de nogal policromada con estatua yacente de la dama ricamente ataviada, acompañada de ángeles turiferarios; también que la cama sepulcral reposaba sobre leones, que su rico programa iconográfico incluía la representación de las exequias fúnebres de la dama y que todo iba cubierto por un baldaquino. Una estructura, esta última, que manifestaba autoridad regia, con la que Beatriz de Portugal quiso enaltecer la memoria su madre, empañada en la Guerra Civil.

Autora: S. M. C.

 

 

Sepulcro de un clérigo desconocido en Brihuega

Durante la Guerra Civil la zona de Brihuega se alzó como uno de los enclaves castellano-manchegos más relevantes por haber sido escenario, en marzo de 1937, de un significativo enfrentamiento entre el Ejército Republicano y el Corpo Troppe Volontarie que Mussolini envió a España para brindar apoyo a las fuerzas nacionales. Un enfrentamiento desenvuelto en unas condiciones meteorológicas extremas, concebido por los sublevados como la llave de acceso para ocupar la capital de España por el noroeste, pero frenado con la victoria republicana en ese territorio de Guadalajara.

Por situarse en el frente, Brihuega sufrió cuantiosos daños. Cabe recordar que la localidad vivió su esplendor en el siglo XIII, cuando el arzobispo Jiménez de Rada ennobleció este señorío de la mitra toledana con un rico patrimonio eclesiástico, entre el que se cuenta la iglesia de San Miguel: un templo empleado en la Guerra como almacén y garaje, entre otros usos, que perdió en ese contexto su cubierta originaria, su retablo mayor y un magnífico sepulcro gótico de un clérigo sin identificar. Un sepulcroque, el 5 de mayo de 1938, la Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico de Madrid en Guadalajara encontró mutilado, ya sin su estatua yacente.

Con el tiempo, sucesivos estudios han dado por desaparecido ese sepulcro a raíz del conflicto; sin embargo, fuentes gráficas y testimonios escritos de amantes del arte alcarreño anteriores a la contienda nos han permitido hallar su estatua yacente y un escudo heráldico del cenotafio en el Museo Arqueológico Nacional, donde se le ha atribuido procedencia segoviana a la efigie erróneamente y desconocida al escudo. Este monumento funerario, de fines del siglo XV, adscrito estilísticamente a la escuela escultórica de Sebastián de Toledo y labrado en rico alabastro, constaba de una espléndida cama sepulcral ornada con elementos vegetales, blasones y leones con sentido apotropaico que servía de base a la imagen yacente, ataviada ricamente de pontifical para recuerdo póstumo, acompañada de un can a los pies, símbolo de fidelidad.

Autora: S.M. C.

Fosa en el cementerio de Valverdejo

Valverdejo. Elaboración propia mediante Google Earth

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos.

Cuenca es una de las provincias sobre las que se dispone de menos información en cuanto a la represión franquista, las fosas y las pocas intervenciones realizadas en estas. Según la información proporcionada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca para la elaboración del Mapa Estatal de Fosas, la fosa de Valverdejo albergó los restos de 23 fusilados en  el año 1936. Esta fosa habría sido objeto de algún tipo de exhumación no científica con traslado de los restos al cementerio, pero no consta ningún dato más.

Autora: LMC

Fosa en el cementerio de Villalgordo del Marquesado

Villalgordo del Marquesado. Elaboración propia mediante Google Earth

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos.

Cuenca es una de las provincias sobre las que se dispone de menos información en cuanto a la represión franquista, las fosas y las pocas intervenciones realizadas en estas. Según la información proporcionada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca para la elaboración del Mapa Estatal de Fosas, la fosa de Villalgordo del Marquesado albergaba el cuerpo de un guerrillero. Esta fosa habría sido objeto de algún tipo de exhumación no científica con traslado de los restos al cementerio, pero no consta ningún dato más.

Autora: LMC

Fosa en el cementerio municipal de Tarancón

Tarancón. Elaboración propia mediante Google Earth

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos.

Cuenca es una de las provincias sobre las que se dispone de menos información en cuanto a la represión franquista, las fosas y las pocas intervenciones realizadas en estas. Un ejemplo de esta situación es la fosa del cementerio de Tarancón, pues ha sido objeto tanto de intervenciones previas como de dignificaciones, pero apenas existe información sobre ella. Las víctimas de la represión franquista en Tarancón fueron enterradas en diferentes fosas en el cementerio municipal y, a finales de los años 70, los restos fueron exhumados y tratados «como escombros», según el Mapa Estatal de Fosas, motivo por el cual en la actualidad permanecen desaparecidos. Los cuerpos proceden de fusilamientos y de fallecimientos en la prisión del partido y en los hospitales republicanos.

En el año 2016 se instalaron unas placas en homenaje a las víctimas y, desde entonces, éstas han sufrido varios actos vandálicos. Ya en el año 2022 se renovaron, incluyendo al taranconense muerto en Mauthausen.

Autora: LMC

Fosa en el cementerio municipal de Cuenca

Homenaje a las víctimas del franquismo en el Memorial del cementerio de Cuenca. Recuperada de Las Noticias de Cuenca en https://www.lasnoticiasdecuenca.es/cuenca/homenaje-memorial-del-cementerio-cuenca-victimas-del-franquismo-73324

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos.

Cuenca es una de las provincias sobre las que se dispone de menos información en cuanto a la represión franquista, las fosas y las pocas intervenciones realizadas en estas. Un ejemplo claro de esta situación es la fosa del cementerio municipal, que alberga alrededor de 450 víctimas de la represión franquista en diversas fosas de las que apenas existe información. En 1966, estas fosas fueron levantadas y los restos fueron arrojados al osario, quedando actualmente desaparecidos, según el Mapa Estatal de Fosas. No fue hasta 2011 cuando se colocó un memorial dedicado a las víctimas, tanto a los fusilados como a los muertos en prisiones y campos de concentración. Poco después, en el 2021, fue vandalizado. Ya entrado el año 2024 se ha celebrado en la capital conquense un acto en homenaje a estas víctimas de la represión franquista.

Autora: LMC

Fosa en el cementerio de Alcolea del Tajo

Alcolea del Tajo. Elaboración propia mediante Google Earth

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Entre los años 1975 y 2000 se produjo un «despertar de la memoria», que se materializó no solamente en actos de homenaje, lápidas, placas y monumentos que conmemoraban a las víctimas de la represión franquista, también en las primeras exhumaciones de fosas comunes. En el caso de Castilla-La Mancha estas intervenciones se caracterizaron por haberse producido por iniciativa familiar y/o municipal, por no tener repercusión en los medios de comunicación y por no haberse realizado con una metodología científica.

Este es el caso de la fosa de Alcolea del Tajo, pues ha sido objeto de una intervención no científica y dignificada, pero apenas existe información sobre ella. Según el Mapa Estatal de Fosas y la información proporcionada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Cuenca, 14 cuerpos fueron exhumados y trasladados al cementerio del municipio, donde reposan en una tumba colectiva. No consta ningún dato más.

Autora: LMC

Fosa en el cementerio de Lillo

Cementerio de Lillo. Elaboración propia mediante Google Earth

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

La fosa del cementerio de Lillo es una de las 16 fosas que no han sido intervenidas. Según el Mapa Estatal de Fosas y la información proporcionada por el Ayuntamiento de Lillo, esta fosa es resultado de la represión sistemática que se ejerció sobre Lillo a partir del 17 de mayo de 1939 y que duró hasta el 25 de noviembre del mismo año. En esta fosa, según el Registro Civil del Juzgado de Lillo, estarían enterradas alrededor de 135 víctimas fusiladas en las tapias del cementerio, todas ellas condenadas por «adhesión a la rebelión».  En la primera ejecución fue fusilado el Alcalde Presidente de Lillo, Ignacio Vélez Camuñas. El resto de las víctimas, la gran mayoría jornaleros, eran vecinos de diferentes localidades.

Al no haber sido intervenida, los restos permanecen todavía enterrados en la fosa. No obstante, gracias al Registro Civil, se conoce la identidad de las víctimas, hecho que en muchos otros casos no ha sido posible.

Autora: LMC

Fosa en la carretera de Nombela

Fosa en la carretera de Nombela. Elaboración propia mediante Google Earth.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Esta fosa común se encuentra en una cuneta de la carretera de Nombela y es una de las 16 fosas que no han sido intervenidas. Según el Mapa Estatal de Fosas y la información proporcionada por la Asociación Manuel Azaña, en esta fosa estarían enterrados cuatro o cinco maestros y maestras de Aldea en Cabo, de Paredes de Escalona y de otros municipios.

Autora: LMC