Fosa de Albacete trasladada al Valle de Cuelgamuros

Valle de los caídos. Wikimedia

La fosa de Albacete trasladada al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos, es la mayor de la provincia, con 50 cuerpos, la mayoría sin identificar. Fue trasladada el 21 de marzo de 1959.

El Mapa Estatal de Fosas sitúa en Castilla-La Mancha 194 fosas, de las cuales 22 proceden de la provincia de Albacete. Dentro de la provincia, 7 fosas no han sido intervenidas y 3 están desaparecidas. De todas las fosas de Albacete, 7 fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros. El gobernador civil y jefe provincial del Movimiento de Albacete, Santiago Guillén Moreno, pidió a los Ayuntamientos de la provincia que informasen de la posibilidad de hacer  traslados de “Caídos por España” al Valle, pero se encontró con la negativa de numerosas familias y consistorios. Sólo se consiguió el  traslado de 65 cadáveres, la mayoría de personas desconocidas y, por tanto, sin el consentimiento expreso de las familias.

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. En principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones de la primera parte de la posguerra, pero cuando se finalizó su construcción la estrategia propagandística del régimen se había modificado y se prefirió mostrar al monumento como un símbolo de la “concordia”, por lo que se trasladaron a éste cadáveres de los dos bandos. La mayor parte de las víctimas de la represión franquista que se trasladaron al Valle de Cuelgamuros fueron llevadas sin consentimiento de los familiares.

Autor: RAL

Fosa del cementerio de Yeste

Castillo de Yeste, que sirvió como prisión https://memoriadealbacete.victimasdeladictadura.es/listing-item/la-prision-en-el-castillo-de-yeste/.

A pesar del trabajo constante de asociaciones y el desarrollo de investigaciones desde el ámbito universitario, el desconocimiento de las fosas comunes en la Comunidad sigue siendo habitual, en muchos casos motivado por la falta de interés de las propias entidades locales y de gobierno. Son múltiples las fosas que aún están sin intervenir.

Este es el caso de la fosa del cementerio de Yeste, desconocida completamente pese a la presencia de la cárcel de la localidad, en el Castillo de Yeste. En Yeste el ambiente estaba ya encaminado hacia la guerra desde mayo del 36, con el enfrentamiento entre la Guardia Civil y varios jornaleros, que acabó con la muerte de 18 trabajadores y 1 guardia civil. Destaca la pervivencia de una Cruz a los caídos en la CM-3206 que llegó a ser restaurada en los 80 ante su estado de deterioro. En Yeste no existe ningún monumento conmemorando a los fallecidos por la represión.

El Mapa de fosas del Ministerio de Presidencia sitúa en Castilla-La Mancha 194, de las cuales 22 proceden de la provincia de Albacete. Dentro de la provincia, 7 fosas no han sido intervenidas y 3 están desaparecidas. La provincia de Albacete ha generado un renovado interés reciente en los trabajos de Memoria Democrática a través de la puesta en marcha del Mapa de la Memoria Democrática de Albacete desarrollado por el equipo de la Universidad de Castilla-La Mancha del Seminario de Estudios de Franquismo y Transición, y el desarrollo del proyecto Víctimas de la Dictadura en Castilla-La Mancha.

Autor. RAL

Fosas en Villarrobledo

Estado actual de El Cubo de Villarrobledo. Fotografía de Sandra Beldad Colado.

Villarrobledo es una de las localidades de la provincia donde más activa fue la represión durante el año 1936, característica de la retaguardia republicana, y también en 1939, ya durante la posguerra y ejercida por el nuevo régimen franquista. Durante el franquismo se llevaron a cabo 147 fusilamientos, cuyas víctimas se encuentran en la mayoría de los casos en diferentes ubicaciones, a las que hay que añadir las víctimas de las malas condiciones de la cárcel de la localidad y de las torturas realizadas a los detenidos. Así, en Villarrobledo se sitúan varias fosas: la fosa del Pozo de los Imbéciles, los 4 Pozos de los Barreros, y la fosa del cementerio. En 2009 la ARMH realizó varias prospecciones en la localidad y encontró al menos hasta 4 barreros, pero no se ha podido realizar ningún tipo de exhumación y, probablemente, varias fosas están desaparecidas. El número de víctimas en estas fosas no está aún claro, pero probablemente superaría las 300.

Desde el año 1978 se ha buscado la conmemoración de las víctimas con la construcción de un memorial en el cementerio, a lo que hay que añadir la construcción en 2012 del famoso cubo con los nombres de las víctimas del franquismo en la localidad, remodelado en 2019 para tener en su parte inferior una peana en forma circular. El monumento es habitualmente vandalizado con pinturas de corte fascista en fechas señaladas como el 20N.

El Mapa de fosas del Ministerio de Presidencia sitúa en Castilla-La Mancha 194 fosas, de las cuales 22 proceden de la provincia de Albacete. Dentro de la provincia, 7 fosas no han sido intervenidas y 3 están desaparecidas. La provincia de Albacete ha sido objeto de un renovado interés en los trabajos de Memoria Democrática, entre los que destacan el Mapa de la Memoria Democrática de Albacete desarrollado por el equipo del Seminario de Estudios del Franquismo y la Transición de la Universidad de Castilla-La Mancha y el proyecto «Víctimas de la Dictadura en Castilla-La Mancha».

Autor: RAL

Fosa del cementerio de La Roda

Entrada del cementerio de La Roda,http://www.entrepiedrasycipreses.com/cementerio-la-roda/.

A pesar del trabajo constante de las asociaciones y el desarrollo de investigaciones desde el ámbito universitario, el desconocimiento de las fosas comunes en la Comunidad sigue siendo habitual, en muchos casos motivado por la falta de interés de las propias entidades locales y de gobierno. Son múltiples las fosas que aún están sin intervenir.

Este es el caso de la fosa del cementerio de La Roda, de la cual se desconoce el número de víctimas, aunque, como mínimo contaría con unas 50, fruto de los fusilamientos y los fallecimientos a causa de las condiciones de la cárcel que hubo en esta localidad. Frente a este desconocimiento, destaca la pervivencia de honores al franquismo: no ha sido hasta 2020 que se ha empezado a eliminar símbolos franquistas en La Roda, como ha sido el cambio de nombre del CEIP Purificación Escribano López, antiguo José Antonio, o las propuestas de eliminación de la medalla de reconocimiento a Franco, el monolito que recuerda el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera o la placa homenaje a los caídos por Dios y por España.

El Mapa de fosas del Ministerio de Presidencia sitúa en Castilla-La Mancha 194 fosas, de las cuales 22 proceden de la provincia de Albacete. Dentro de la provincia, 7 fosas no han sido intervenidas y 3 están desaparecidas. La provincia de Albacete ha sido objeto de un renovado interés en lo que a los trabajos de Memoria Democrática respecta, especialmente a través del desarrollo del Mapa de la Memoria Democrática de Albacete, trabajo realizado por el Seminario de Estudios de Franquismo y Transición de la UCLM, y  del proyecto «Víctimas de la Dictadura en Castilla-La Mancha».

Autor: RAL

Fosa en el cementerio de Hellín

A pesar del trabajo constante de asociaciones y el desarrollo de investigaciones desde el ámbito universitario, el desconocimiento de las fosas comunes en la Comunidad sigue siendo la tónica habitual, en muchos casos motivado por la falta de interés de las propias entidades locales y de gobierno. Son múltiples las fosas que aún están sin intervenir.

La fosa del cementerio de Hellín es uno de estos casos: no se conoce cuántas víctimas alberga, aunque se vincula tanto a los fusilamientos de posguerra como a los fallecimientos a causa de las condiciones precarias del campo de concentración estable y, posteriormente, de la prisión que se localizó en Hellín. El campo funcionó desde el 1 de abril y el 12 de agosto de 1939, estuvo en la plaza de toros y llegó a tener más de 5.000 presos simultáneamente. La cárcel, conocida como Cárcel Central de La Loma, funcionó hasta 1961: se sabe que siete reclusos de esta cárcel fueron fusilados.

El Mapa de fosas del Ministerio de Presidencia sitúa en Castilla-La Mancha 194 fosas, de las cuales 22 proceden de la provincia de Albacete. Dentro de la provincia, 7 fosas no han sido intervenidas y 3 están desaparecidas. La provincia de Albacete ha generado un renovado interés reciente en los trabajos de Memoria Democrática a través del desarrollo del Mapa de la Memoria Democrática de Albacete, realizado por un equipo de la Universidad de Castilla-La Mancha englobado en el Seminario de Estudios de Franquismo y Transición, así como por el desarrollo del proyecto  «Víctimas de la Dictadura en Castilla-La Mancha».

Autor: RAL

Fosa en el cementerio de Chinchilla

PROYECTO DE EXHUMACIÓN DE LA FOSA COMÚN DE CHINCHILLA DE MONTEARAGÓN

 

REALIZADO POR EL LABORATORIO DE ARQUEOLOGÍA FORENSE DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID

  

El 7 de agosto de 1939 fueron fusiladas tres personas en Chinchilla, Albacete: Se trataba de José Sahuquillo Valera, José Tendero Martínez, de 60 y 55 años respectivamente, ambos condenados a pena de muerte por el Consejo de Guerra Permanente nº 8 de La Roda, en la causa 119 del citado consejo.

Junto a ellos fue trasladado desde la misma localidad al penal de Chinchilla, Dídimo Martínez Ponce, de 27 años, también militante comunista; incurso en otra causa diferente y fusilado el mismo día.

Posiblemente al día siguiente (o en fecha inmediata), se les unió otro individuo, Antonio Beleña Garrido, de 43 años en el momento de la muerte. Todos ellos vecinos de Madrigueras.

Los cuatro fueron enterrados en el espacio del cementerio civil de Chinchilla, en la primera fosa de represaliados de la Causa General. Junto a esta fosa o próxima se encuentra otra fosa, con 23 individuos, todos ellos fusilados en este penal, pero ya de fechas posteriores, correspondientes a las ejecuciones de la aplicación ordinaria de la causa general.

En el mismo cementerio figuran al menos otros dos fusilados de Chinchilla, pero ejecutados en Albacete y cuyas familias pudieron traerlos a su localidad de origen.

Del mismo cementerio fueron exhumados nueve cuerpos de militantes falangistas muertos en enfrentamiento con fuerzas locales al tratar de alcanzar la zona rebelde al comienzo de la guerra. Los restos fueron trasladados al Valle de los Caídos, aunque sólo consta que se llevaron 8, no sabiéndose el paradero del noveno, ni su identidad.

Esta es toda la información disponible hasta la fecha sobre los individuos inhumados en el cementerio de la localidad de Chinchilla.

 

 

OBJETIVO DE LA INTERVENCIÓN:

La intervención propuesta consiste en localizar y exhumar los restos de los cuatro fusilados en agosto del 39, lo que denominamos Chinchilla I, para distinguirla de la II que debe alojar las 23 víctimas de represión posterior.

 

El objetivo es exhumar para identificar los restos y entregarlos a sus familiares, de los que dos

-familia entre sí- son activamente buscados por los suyos desde hace años, y de los otros dos se conocen familiares de segunda y tercera generación que están también localizados y al corriente de esta iniciativa.

Una vez los restos exhumados, se trasladarán al Laboratorio de Arqueología Forense de la Universidad Autónoma de Madrid, para ser limpiados y ordenados convenientemente. Aquí se les extraerá material genético para su identificación positiva por genotipificación. Una vez identificados los restos, serán entregados a sus familiares.

En el caso de que los restos estuvieran superpuestos, movidos y fuera imposible identificar algún hueso con total seguridad, o que algún familiar rehusara recibir los restos, se inhumarían en el cementerio de Chinchilla, en espacio cedido por el ayuntamiento, debidamente identificados, a lo que el ayuntamiento ya ha mostrado su aceptación.

ANTECEDENTES DE LA LOCALIZACIÓN DE LA FOSA:

A mediados del mes de marzo de 2023, junto con familiares de los represaliados, de la Asociación de Memoria Histórica de Madrigueras, Chinchilla de Monteragón y comarca, constituida a tal efecto, estuvimos en el cementerio junto con el enterrador del pueblo, que-a su vez- es hijo del enterrador que estaba en activo cuando sucedieron los hechos, ya fallecido.

En efecto conocía la existencia de estas fosas y detalles de todos los acontecimientos que se relatan como antecedentes de los hechos, alguno de ellos, narrado por él mismo.

Aparentemente el lugar de fusilamiento eran las mismas paredes del cementerio o sus inmediaciones. En aquel tiempo el cementerio estaba alejado del pueblo, en su extrarradio, y a trasmano del núcleo habitado, a los pies del castillo que era desde hacía tiempo, uno de los penales más duros de España y que la república había llegado a cerrar, aunque se rehabilitó para la represión tras la guerra civil. La narrativa y circunstancias casan muy bien con la práctica atestiguada en otros puntos de España y compatible con las condiciones del espacio de enterramiento, apartado de la vista directa de la población.

El cementerio civil, donde irían al menos las cuatro primeras víctimas, ocupaba un recinto minúsculo, adosado al cementerio actual, que probablemente es más antiguo pues se trataba de un cementerio religioso. Como también hemos atestiguado en otros casos, se aprovecha la diferencia de alturas, la pendiente del terreno para ubicar este cementerio no católico a una cota inferior al cementerio, de manera que queda claramente separado del mismo, con el que ni comparte ni siquiera rasante (la misma tierra, que de eso se trata), ya que no se debe de tratar como si fuera un “suelo sagrado”. Este cementerio medía unos 30 m2.

Desconocemos el número de individuos inhumados en él, alguno de los cuales podría haber muerto de forma violenta, incluso por arma de fuego; pero suele tratarse de suicidios, cuyas lesiones son claramente diferenciadas de los fusilamientos. En todo caso, buscamos una fosa común con cuatro personas de edades bien definidas. No debería haber problemas especiales en su localización, ni menos para su identificación.

 

En caso de que durante las tareas de localización de la fosa o su exhumación se encontraran restos de algún individuo de los no buscados, se ofrecerá al ayuntamiento la posibilidad de exhumarlo para llevarlo a una fosa en el interior del cementerio actual, pues como tal cementerio civil ya no existe y queda fuera del recinto funerario.

SUGERENCIAS DE UBICACIÓN DE LA FOSA:

Ambas fosas I y II están, indiciariamente, en el exterior del cementerio actual. Ocupando el “corralillo” o cementerio civil, en el caso de la I y, probablemente contigua, la II.

El estudio de prefosas que realizamos en LafUAM a partir de análisis de imágenes, ha ofrecido indicios suficientes para ello. De una parte partimos de una imagen de 1938, tomada por la Legión Cóndor para el gobierno sublevado, en el que se observa el estado del cementerio durante la guerra, incluida la fosa de falangistas, posteriormente exhumada, que llevaba unos dos años ocupada. Por otra parte contamos con una imagen del denominado “vuelo interministerial”, un vuelo realizado por los norteamericanos en 1945 y regalado al gobierno del general Franco para su uso “agrícola”, si bien se cuenta con que se trata de un vuelo de inteligencia, realizado en torno al 43 o 44, coincidente con la invasión americana de Europa por Italia y anterior a Normandía; que se “regaló” posteriormente.

Del análisis de ambas imágenes, se observa una anomalía en el cementerio civil, sugerente de poderse tratar de una fosa doble. Y se observa una frecuentación, en el vuelo americano, del espacio alrededor del cementerio civil y un poco más allá, sin ninguna explicación técnica, pero sí compatible con el acceso desde el exterior al corralillo y a la segunda fosa.

Por otra parte, contamos con el testimonio del enterrador (recientemente jubilado) hijo, a su vez, del anterior enterrador y en activo en los momentos que se tratan. Él confirmó que era el lugar de enterramiento.

 

AFECTACIÓN DEL CEMENTERIO:

Al quedar fuera del perímetro del actual cementerio, no se prevé ninguna afectación de enterramientos actuales, por lo que no es necesario tomar medida alguna precautoria. Por esta razón no se tiene previsto contar, de entrada, con un médico tanatólogo para cubrir las eventualidades del trabajo en un cementerio.

Por el contrario, sí es posible el encontrar restos en el cementerio civil; por lo común, algún suicida, si es que lo hubo, y nonatos o bebés muertos antes del bautismo, si es que los hay. En tal caso, sería ocasión de dejarlos en el interior del cementerio actual; en lugar habilitado por el ayuntamiento que ya está en antecedentes y acorde con esta eventualidad.

 

 

DIFICULTADES PREVISIBLES:

El antiguo cementerio civil, al exterior del actual y a un nivel de más de tres metros, ha sido utilizado recientemente para apoyar sobre sus muros ya derruidos (y a modo de cimentación) de una pared muy ligera que sirve de hueco (subestructura) sobre el que ubicar una habitación a ras de cementerio actual; habitación que usan de almacén los servicios funerarios. La parte inferior, abierta, se dejó para enmascarar un cenicero donde se queman los restos no cadavéricos exhumados, notablemente los ataúdes y otros que no se reinhuman.

Esta obra, que tiene apenas unos años, no interfirió en absoluto el subsuelo del corralillo, sino que lo perimetró y dejó abierto, según testimonio directo del enterrador que nos aclara suficientemente su estado de preservación. Por el contrario, sí que se llegó a afectar al espacio hipotéticamente de la fosa II, pero inmediatamente se paró la remoción a indicación del enterrador, que conocía la situación y había previsto que pasara. Los huesos aparecidos de esta fosa II, según su testimonio, están cubiertos in situ a petición suya. No obstante, esta fosa no se va a intervenir.

Igualmente se hizo una plataforma de hormigón para que los volquetes o “dumper” de obra pudieran acceder por la entrada accesoria que había entre el cementerio religioso y el corralillo. Por aquí se entraba y salía durante las obras de ampliación y remodelación. Dicha plataforma subsiste y está al vacío, no se demolió a pesar de que se tapió la puerta que podía unir ambos espacios funerarios (que desde hace decenios no son tales, pues el civil ha decaído

 

en uso), puesto que se supone que si fuera necesario, se podría volver a tirar la tapia y que pudieran acceder de nuevo volquetes de obra, sin afectar el funcionamiento del conjunto.

Si fuera menester, se trabajaría en el espacio bajo esta plataforma (de dos rampas contrapuestas) que salva los casi tres metros de entre cementerio actual y corralillo.

Por lo tanto, tenemos bastantes datos consistentes sobre la ubicación de ambas fosas, especialmente la que nos interesa, en un espacio acotado, no tocado, del que sólo hay que retirar la parrilla de quemar los ataúdes, que se reintegraría después. No hay obstáculos insalvables para realizar la intervención, tenemos garantías de ubicación de la fosa, y el estado de los restos dependerá de lo sucedido entre 1939 y 2015.

Queda por evaluar los trabajos previos a la exhumación: retirada de la parrilla del cenicero, levantamiento (picado) del suelo de cemento y recolocación de ambos tras la exhumación.

 

DESARROLLO DE LOS TRABAJOS:

Los trabajos de exhumación se llevarán a cabo con voluntarios del LafUAM, estudiantes de arqueología forense del máster de Arqueología de la UAM y del propio LafUAM; junto con otro personal, como el Dr. Mora Urda, de la U. Francisco de Vitoria o antiguos miembros del LafUAM, como Consuelo Beléndez, actualmente el en área de cultura del ayuntamiento de Albacete y con experiencia en exhumaciones anteriores.

Los protocolos de trabajo son los que se emplean en el Laboratorio de Arqueología Forense, basados en los protocolos internacionales más reconocidos, como The Missing, de la Cruz Roja Internacional o los originales del Equipo Peruano de Antropología Física, el del Equipo Argentino, adaptados a los protocolos españoles en materia de exhumaciones judiciales.

Los restos, una vez exhumados, serán trasladados al propio LafUAM, en donde estarán el tiempo necesario para su atemperamiento paulatino al nuevo entorno exhumado, en humedad y temperatura controlados, pero preservando la integridad biológica de los restos que haga posible su estudio posterior.

Se solicitará a los familiares de los 4 individuos permiso para retirar un molar, a elección del equipo de trabajo, para la extracción de material genético y su envío al laboratorio elegido, necesariamente calificado en orden a validar sus resultados. Paralelamente se tomarán muestras de los familiares elegidos para el cotejo genético. Trabajo que ya se está preparando.

Una vez extraído el material genético, los restos serán limpiados cuidadosamente, catalogados e inventariados y posteriormente estudiados para su identificación métrica. Una vez realizado este trabajo de identificación, los restos óseos serán entregados a sus familiares. En el caso de que haya huesos de imposible adscripción a un individuo concreto, por aparecer entremezclados o fragmentados, o simplemente ante la duda razonable de ello, se separarán de los indubitados y se reinhumarán en el espacio del cementerio que el ayuntamiento provea; perfectamente identificados como restos no atribuidos de la fosa común. El objeto de esta precaución es la de devolver a los familiares exclusivamente los restos que seguro pertenezcan a su familiar.

Finalmente se elaborará la memoria correspondiente de la intervención.

Una parte de las labores de detección, rastreo, seguimiento, exhumación y estudio, serán objeto de estudio por parte de estudiantes de la Universidad Autónoma, como parte de sus tesis de Grado o de Máster, e hipotéticamente de tesis doctoral. En tal caso los trabajos estarán obligados a mantener las reservas de confidencialidad y anonimato, así como cumplir con las normas de ética exigibles en estos casos y que están garantizadas por la normativa de la propia universidad Autónoma; como ya ha sucedido anteriormente con trabajos similares.

El equipo del Laboratorio de Arqueología Forense de la Universidad Autónoma cuenta con larga y acreditada experiencia para llevar a cabo estos trabajos de exhumación, desde su fase de estudio previo, prospección, exhumación y estudio antropológico de los restos. Desde 2002 ha realizado numerosas intervenciones en fosas de varias comunidades autónomas, notablemente en la comunidad de Castilla-La Mancha.

 

 

 

En las paredes del Cementerio de Chinchilla según planos y fotos de los años 1940 se podían
observar la existencia de 3 fosas comunes.

Fosa 1:Es en la que se empezó la excavación con vistas a exhumar por parte del equipo de

Arqueología Forense de UAM a los 3 individuos de
Madrigueras (José Tendero, José Sahuquillo y Dídimo Martínez) y tras 3 días de trabajos y
llegando al fondo de la fosa (foto nª3), no se encontraron restos por lo que el equipo de
arqueólogos se dirigieron al archivo de Chinchilla llegando a la conclusión de esa fosa pudiera
corresponder a la 807/2009 que contenía posiblemente 8 víctimas que el 21/03/1959 fueron
trasladadas al Valle de Cuelgamuros. A esta fosa corresponde las fotos 1,2 y 3.

Fosa 2: 423/2009
La fosa se encontraba ubicada en la puerta trasera del cementerio de Chinchilla (foto 4). Según
estudios esta fosa comprendía un número indeterminado de cuerpos que procedían de
fusilamientos y muertos en cárceles locales, del año 1939. Tras los estudios y posterior
exhumación por el equipo de Arqueología Forense de la UAM; realizados y dirigidos por Ángel
Fuentes Domínguez (Catedrático del Laboratorio Arqueología Forense de la UAM), solo
aparecen 3 cuerpos que fueron fusilados el 7 de Agosto de 1939 y se corresponden con los
individuos: José Tendero Martínez, José Sahuquillo Valera y Dídimo Martínez Ponce.

Fosa 3: Esta fosa según algunos estudios pertenece a los individuos muertos por enfermedades
en el penal de Chinchilla. Se estima que el número de víctimas es aproximadamente de 24
personas. Esta fosa se encuentra pendiente de exhumar

Fosa en el cementerio de Casas Ibáñez

Placa conmemorativa en el Cementerio de Casas-Ibañez. Fotografía de Dani Logar, en https://flordekasmir.wordpress.com/2016/07/22/casas-ibanez-y-la-desmemoria-historica-opinion/

El mapa del Ministerio recoge la fosa en el cementerio de Casas-Ibáñez como la única de Albacete que, no habiendo sido intervenida, si ha sido dignificada. En ella se encontrarían en torno a 19 personas. En los primeros años de la democracia la fosa fue señalizada con los nombres de las personas fusiladas en las tapias del cementerio, una acción que se enmarcó en un contexto en el que también  se retiraron varias calles dedicadas a figuras del Franquismo. Sin embargo, no fue hasta el año 2002 que el Ayuntamiento realizó una conmemoración propiamente dicha, gracias a la iniciativa del Partido Socialista, con el establecimiento de una placa conmemorativa junto a la elaborada en los años 80. En el año 2004, de nuevo a iniciativa del PSOE, se llevó a cabo un acto en homenaje a los asesinados.

El Mapa de fosas del Ministerio de Presidencia sitúa en Castilla-La Mancha 194 fosas, de las cuales 22 proceden de la provincia de Albacete. Dentro de la provincia, 7 fosas no han sido intervenidas y 3 están desaparecidas. La provincia de Albacete ha generado un renovado interés reciente en los trabajos de Memoria Democrática a través del desarrollo del Mapa de la Memoria Democrática de Albacete, del equipo del Seminario de Estudios del Franquismo y la Transición, de la Universidad de Castilla-La Mancha, así como por el proyecto «Víctimas de la Dictadura en Castilla-La Mancha».

Autor: RAL

Organización de la guerrilla en la Posición España

Sierra de Altamira, Mohedas de la Jara (Toledo). Fuente: https://www.verpueblos.com/castilla+la+mancha/toledo/mohedas+de+la+jara/foto/61658/

Aunque el 1 de abril de 1939 el general Francisco Franco daba por terminada la Guerra Civil, la paz estuvo muy lejos de llegar al país. La fuerte represión supuso que muchos militares republicanos buscaran refugio en las zonas montañosas de la provincia de Toledo, al igual que ocurrió en el resto de España. A ellos se unieron huidos de las cárceles franquistas, que fueron formando, hasta 1944, pequeñas partidas que actuaban con independencia, sin organización política y, en un primer momento, por pura supervivencia. Sus principales actuaciones se centraron en el robo en casas de campo para proveerse de alimentos, dinero y armas y, en ocasiones, secuestraron a personas adineradas para cobrar el rescate y comprar determinados productos a sus enlaces. 

Aunque fueron numerosas las partidas que surgieron en este tiempo, pocas fueron relevantes. En la llamada Posición España, que eran como denominaban a las cuevas de la Sierra de Mohedas de la Jara, se organizó la Agrupación Guerrillera de Extremadura, que también actuó en la provincia de Toledo, en noviembre de 1944. El mando militar fue atribuido a Jesús Bayón González “Carlos” y Dionisio Tellado Vázquez “Mario de Rosa” fue elegido jefe de Estado Mayor, mientras que “Quincoces” se encargó de dirigir a la partida de guerrilleros.

Autora: LPG

Para saber más sobre la guerrilla antifranquista

Asesinato de “El Comandante”, “El Manco de Agudo” y “Parrala” en la sierra de El Carrizal

De izquierda a derecha: Reyes Saucedo “Parrala”, Honorio Molina Merino “El Comandante”, José Méndez Jaramago “El Manco de Agudo”. Fuente: http://higueradevargas.blogspot.com/2011/01/el-maqui-el-manco-de-agudo-enterrado-en.html

La fuerte represión que tuvo lugar al término de la Guerra Civil supuso que muchos militares republicanos buscaran refugio en las zonas montañosas de la provincia de Ciudad Real, al igual que ocurrió en el resto de España. A ellos se unieron huidos de las cárceles franquistas, que, desde 1944, se organizaron en Agrupaciones Guerrilleras para luchar contra el régimen franquista. 1947 es el año que marca el declive del movimiento guerrillero en la provincia de Ciudad Real. A partir de entonces, el objetivo de los huidos es alcanzar la frontera francesa. 

En esta última etapa en la sierra, “El Comandante”, “El Manco de Agudo” y “Parrala” actúan juntos. La Guardia Civil encontró un enlace en cuyo chozo, situado en la sierra del Carrizal, término de Retuerta del Bullaque, se refugiaban estos tres guerrilleros y desde el 26 de febrero de 1949 prepararon un apostadero frente al chozo esperando su aparición. 

A la una y media del 12 de marzo, los tres guardias civiles vieron llegar a “El Comandante” y sus compañeros. Cuando los tres estuvieron en el interior del chozo, el carbonero, con la excusa del frío y la necesidad de avivar el fuego, salió a coger leña. Entonces los tres guardias civiles acribillaron a tiros a los guerrilleros. Sin embargo, otra versión es que los guerrilleros fueron envenenados por unos enlaces en la finca La Piedrahelada, cerca de Los Cortijos. Luego se haría el simulacro de tiroteo en la sierra del Carrizal para evitar posibles represalias contra quienes los envenenaron y para condecorar a los guardias civiles. 

Con la muerte de estos tres guerrilleros, la guerrilla en los Montes de Toledo fue desarticulada, quedando únicamente las partidas de Eugenio Herrera García “Cuquillo” y Francisco Blancas Pino “El Veneno”. 

Autora: LPG

Para saber más sobre la guerrilla antifranquista

Formación de la Agrupación Guerrillera de Los Montes de Toledo, Ciudad Real y Badajoz (1944)

Puerto de San Vicente desde la cueva de la Fuente Santa. Fuente: http://lamejortierradecastilla.com/camino-de-los-bandoleros-12-desde-mohedas-a-puerto/

Aunque el 1 de abril de 1939 el general Francisco Franco daba por terminada la Guerra Civil, la paz estuvo muy lejos de llegar al país. La fuerte represión supuso que muchos militares republicanos buscaran refugio en las zonas montañosas de la provincia de Toledo, al igual que ocurrió en el resto de España. A ellos se unieron huidos de las cárceles franquistas, que fueron formando, hasta 1944, pequeñas partidas que actuaban con independencia, sin organización política y, en un primer momento, por pura supervivencia. 

Es a partir de finales de 1944 cuando, motivado por los éxitos de los ejércitos aliados en la Segunda Guerra Mundial, el PCE decide construir el Ejército Nacional Guerrillero para articular las distintas partidas de guerrilleros y luchar abiertamente contra el régimen. De ello se encargarían José Isasa Olaizola “Fermín” y Jesús Bayón González “Carlos”. El 14 de noviembre de 1944 surge la Agrupación Guerrillera de Los Montes de Toledo, Ciudad Real y Badajoz en una reunión en la sierra del Puerto de San Vicente, entre las provincias de Toledo y Cáceres, en la que José Manzanero Marín fue elegido jefe de la agrupación y “El Comandante” fue nombrado jefe de Estado Mayor. Estos guerrilleros tuvieron como principal radio de acción las sierras próximas a Los Yébenes, Las Ventas con Peña Aguilera, San Pablo de los Montes y Navas de Estena.

Esta Agrupación tuvo poco recorrido, pues pronto quedó relegada al olvido en el nuevo organigrama guerrillero que estableció el PCE a principios de 1945. La Agrupación Guerrillera de Extremadura pasó a denominarse 1ª Agrupación del Ejército Guerrillero de Extremadura-Centro, incluido en el Ejército Nacional Guerrillero. 

Autora: LPG