Fosa de Valmojado en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. La fosa de Valmojado contenía 7 personas trasladadas en dos tandas: 25 de marzo de 1959 y 04 de mayo de 1962. 

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa Estatal de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL

Fosa de Torrijos en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. La fosa de Torrijos contenía los restos de Pedro Madrigal Agraso, trasladado el 04 de mayo de 1962, probablemente afín al régimen. 

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL

Fosa de Toledo en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. La fosa de Toledo fue trasladada al Valle en varias tandas: el 25 de marzo de 1959, el 04 de mayo de 1962, el 17 de junio de 1968, el 12 de noviembre de este mismo año y finalmente el 02 de noviembre de 1974, probablemente la mayoría de las 115 víctimas fuesen partidarias del Régimen. 

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL

Fosa en el cementerio de Tembleque

Placa conmemorativa en la tumba de los represaliados republicanos. Fotografía de Sandra Beldad Colado.

La fosa de Tembleque se abre con motivo de la represión franquista sufrida entre el 27 de marzo de 1939 y el 29 de abril del mismo año. Está localizada en el cementerio municipal de la localidad, ubicación conocida por los familiares ya incluso durante la dictadura. Pidieron nada más llegar la democracia, en el año 1977, que la fosa fuese adquirida y adecentada, llevándose a cabo un acto conmemorativo multitudinario.

Las ejecuciones en Tembleque se llevaron a cabo justo al terminar la guerra y se cifra que hubo al menos entre 17 y 20, aunque es probable que fuesen más. Después se formó el campo de concentración de Tembleque. A pesar de que no se conoce con certeza su ubicación, pudo encontrarse en la “Cárcel de Tembleque” en la Plaza Mayor, edificio solariego del siglo XVII. Fue un campo provisional, que operó durante abril de 1939, y que rondó el millar de prisioneros, hasta ser trasladados al campo de concentración-cárcel de Lillo.

El año 2021 se presentó un proyecto de exhumación, pero no se llevó a cabo. En noviembre de este 2022 se va a desarrollar la exhumación planteada por la Asociación Manuel Azaña y el Ayuntamiento de la localidad. Aunque se ha realizado la dignificación de la fosa, la arquitectura franquista sigue visible en el horizonte de tumbas a través del gran mausoleo a los “Caídos por Dios y por España”, aún con toda su simbología.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL y AVF.

Fosa de Talavera de la Reina en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. La fosa de Talavera trasladada al Valle de Cuelgamuros es la mayor de Toledo, con 432 cadáveres trasladados al Valle, probablemente tanto republicanos como afines al Régimen.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL

Fosa en el cementerio de Quintanar de la Orden

Homenaje en la fosa de Quintanar de la Orden. Fuente: https://diario16.com/ante-la-fosa-comun-quintanar-la-orden/.

 La fosa común en el cementerio de Quintanar de la Orden es ejemplo de ello. En la actualidad mantiene su localización original y ha sido homenajeada con un mausoleo y placas conmemorativas, así como diversas conmemoraciones de forma habitual en la fecha conmemorativa. A pesar de esto, en Quintanar sigue muy viva la conmemoración del franquismo, tanto a través de la pervivencia de la arquitectura franquista en la Cruz a los Caídos, como en la misa conmemorativa que se realizó recientemente por el aniversario de la muerte del dictador.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.  

Autor: RAL.

Fosa de Quero en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. La fosa de Quero fue trasladada al Valle de Cuelgamuros en 04 de mayo de 1962 y contaba con 23 víctimas.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL

Fosa de Oropesa en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. La fosa de Oropesa fue trasladada al Valle de Cuelgamuros el 24 de marzo de 1959 y en su interior había dos víctimas sin localizar, desconocidas, por lo que no se puede saber si eran afines al régimen o republicanos. 

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL

Fosa de Orgaz en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. La fosa de Orgaz fue trasladada al Valle de Cuelgamuros el 04 de mayo de 1959 y en su interior estaban los dos hermanos José y Santiago Fernández López, probablemente afines al Régimen.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL.

Fosas en el cementerio de Ocaña

Monolito conmemorativo. Fuente: http://www.afar2rep.org/memoria/hoyosocana.htm.

El caso de Ocaña es excepcional puesto que en Ocaña se encontraba un célebre y duro penal, en el que se levantó un recinto habilitado como campo de concentración que superó los 2.000 internos. Operó únicamente durante abril de 1939, pero en sus apenas veinte días de operación absorbió los contingentes de los pequeños y breves campos de concentración de Orgaz y Los Yébenes.

Se localizan 3 fosas diferentes dentro del cementerio, fruto de las vejaciones que sufrieron en el penal o, directamente, por asesinatos extrajudiciales o fusilamientos. La fosa no ha sido exhumada y no se conoce a ciencia cierta el número de víctimas, pero desde un primer momento fueron habituales las visitas de familiares. Antes incluso de la muerte del dictador, los familiares señalizaban las fosas con el uso de lirios y se empezó a recaudar dinero para poder elaborar un monolito conmemorativo. Todo este trabajo familiar finalmente se materializó a través de la dignificación de la fosa con este monumento y la creación de la Asociación de Familiares de Ejecutados en el Cementerio de Ocaña. Frente a este trabajo familiar, destaca de forma negativa la participación nula del ayuntamiento en los procesos de democratización: aún están en pie los monumentos franquistas en la localidad.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL y AVF.