Fosa de Mejorada en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. La fosa de Mejorada fue trasladada al Valle de Cuelgamuros el 25 de marzo de 1959 y en su interior había 4 personas, probablemente afines al Régimen.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL

Fosa de Fuensalida en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. La fosa de Fuensalida fue exhumada al Valle de Cuelgamuros el 25 marzo de 1959, y en su interior había 35 víctimas.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.  

Autor: RAL.

Fosa de Espinoso del Rey en el Valle de Cuelgamuros

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. Aunque en principio se planteó como monumento a los «caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones, al final de su construcción se mostró como un símbolo de la “concordia” y múltiples fosas fueron trasladadas, tanto de sublevados como de leales a la República, llevados estos últimos sin consentimiento de los familiares. Este es el caso de la fosa de Espinoso del Rey, con el cuerpo de Esteban Rubio Castañeda, exhumados el 25 de marzo de 1959, probablemente afines al Régimen.

Toledo supone la segunda provincia de Castilla-La Mancha con mayor número de fosas comunes registrada en el Mapa de Fosas, aunque con los datos conocidos gracias a las investigaciones del equipo de Mapas de la Memoria de la UNED pasaría al tercer puesto. Existen 49 fosas en 32 localidades diferentes. Aparecen 16 fosas no intervenidas, 2 no intervenidas, pero dignificadas, 4 exhumadas parcialmente y una que además ha sido dignificada, 12 exhumadas totalmente (aunque la mayoría no ha sido de forma científica y en muchos casos solo un traslado al osario) y una dignificada; 2 han desaparecido y, por último, 11 han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos. Más del 55% de las fosas no han sido intervenidas o han sido trasladadas al Valle de Cuelgamuros. Las cifras de la represión franquista en Toledo siguen sin estar claras, pero los estudios de la última década se acercan cada vez más en torno a las 5000, siendo la razia la forma principal forma de represión durante el conocido como “primer terror”.

Autor: RAL

Fosa en la Viña del tío Morillos

RAL052: Tumba de Severiano. Foto de Sandra Beldad Colado.

El mapa de las fosas comunes del Ministerio muestra en Guadalajara la presencia de 12 fosas comunes, pero la asociación Foro por la Memoria Histórica de Guadalajara remarca la falta de numerosas fosas en el mismo. Guadalajara es un caso anecdótico de la falta de estudios de localización y trabajos de exhumación, visible en los datos disponibles en el mapa: Desde 2006, solo se han exhumado fosas en 4 localidades: Cincovillas, Abánades, La Toba, y Guadalajara capital, esta exhumada solo de forma parcial. A ello se le suma el olvido intencionado por instituciones en localidades como Sigüenza. La falta de estudios y el olvido intencionado generan un amplio desconocimiento en las fosas de la provincia.

El 8 de agosto de 2011, tras cuatro días de excavaciones, se recuperaron en La Toba los restos de Severiano Clemente González gracias a los trabajos de diferentes voluntarios y profesionales de Foros por la Memoria. Severiano Clemente González era panadero natural del pueblo alcarreño de Medranda. Fue asesinado por requetés (organización paramilitar carlista creada a inicios del siglo XX y que participó en la Guerra Civil con más de 60000 combatientes voluntarios) en noviembre de 1936. Tras su recuperación, los restos fueron llevados a Barcelona para su identificación y, posteriormente, a su pueblo natal para ser exhumado en el cementerio local con dignidad, acompañado por familiares y vecinos. De este proceso se hizo un documental en memoria del panadero que permite vislumbrar el trabajo detrás de las exhumaciones.

Autoría: RAL.

La Nava I (“Posición 64”)

Después de mayo de 1938, tras lo ocurrido en la ofensiva del Tajuña, el frente se estabiliza y ambos ejércitos comienzan a fortificar sus posiciones. Muy relacionado con la paridera de la Enebrá Socarrá de posición franquista, se sitúa la Posición 64, dentro de la zona de La Nava I. Se trata de una larga trinchera de resistencia con dirección W-E, desde la Enebrá Socarrá hasta el límite entre Abánades y Sotodosos. 

Su importancia reside en que se trata de la primera línea de defensa republicana en este sector. En esta posición, además de la trinchera, se han podido contabilizar cuatro refugios. Un documento del Ejército Popular que describe la posición con detalle, habla de que estaba guarnecida por 115 hombres armados con fusiles, fusiles ametralladoras y una ametralladora. 

Sorprendentemente, la excavación del tramo de trinchera no ha ofrecido apenas ningún material bélico, simplemente se ha encontrado latas y algún cartucho de Mosin Nagant, arma predominantemente utilizada por los republicanos.

A cuatro metros al sur de la trinchera se pudo localizar uno de los refugios de la tropa, excavado en roca madre y al que se añadió un murete de mampostería con una altura de medio metro. En las primeras unidades estratigráficas apenas apareció material pero en un nivel de ocupación más antiguo se han llegado a documentar hasta 20 artefactos, entre elementos de munición, monedas e incluso un proyectil del bando franquista que no llegó a explotar. Esta escasez de material balístico con respecto a posiciones cercanas de las tropas sublevadas pueda deberse al mayor reciclaje de casquillos que hacían los republicanos para ahorrarse munición.

Autora: MEPV

Alto de la Casilla

La posición Alto de la Casilla o Cota 1140 es una de las primeras posiciones franquistas en caer en manos republicanas durante la ofensiva del Alto Tajuña, siendo tomada el 1 de marzo y ocupada hasta la rendición final. Esta localización contaba ya con fortificaciones que fueron reforzadas una vez en manos republicanas. Debido a su situación en primera línea, Alto de la Casilla fue atacada por fuego enemigo casi sin tregua, estando aun hoy presente a simple vista los cráteres fruto de la artillería enemiga. 

Este lugar se encuentra rodeado por una trinchera de resistencia de las que parten otras tres en dirección W-E, E-W y NW-SE y cruzado, a su vez, por una trinchera de comunicación. Además, se han localizado tres abrigos o refugios. Las trincheras fueron colmatadas tras la guerra con piedras y tierra tras la guerra. Por lo general tienen un ancho de 40-50 cm en la base y una altura máxima de 80 cm, aunque se construyó un parapeto de tierra y piedra para mayor protección. De los refugios, el único que ha sido estudiado es el denominado Refugio 1.

Autora: MEPV

Búnker de la Tía Emilia

La Ofensiva del Alto Tajuña fue una maniobra republicana concebida para aliviar la presión que las tropas sublevadas ejercían sobre el Ejército del Este, en Aragón. El Valle del Tajuña tenía una gran importancia estratégica para ambos ejércitos ya que se situaba cercana a la carretera que comunicaba Madrid con Barcelona. El ataque del Tajuña se realizaría de noche por la infantería entre los espacios sin fortificar del enemigo para atacarles por la retaguardia, en la madrugada del 30 al 31 de marzo de 1938, y al que debería unirse simultáneamente la caballería y la compañía de tanques. Sin embargo, no pudo darse el factor sorpresa por los vuelos de reconocimiento de las tropas sublevadas. En la zona de Abádanes, los republicanos llegan a ocupar distintas posiciones rebeldes y entrar en la localidad. Finalmente, esta ofensiva, que se materializaría desde 31 de marzo al 18 de abril, supuso la consolidación del frente hasta el final de la guerra. Ello propició, además, la construcción de fortificaciones de ambos bandos en toda la región.

En la localidad de Masegoso se sitúa un gran fortín de planta poligonal situado en las afueras del pueblo y que fue utilizado por el bando republicano. Ha sido nombrado como “Búnker de la Tía Emilia” en honor a una señora del pueblo que lo convirtió en su hogar al acabar la guerra. La excavación arqueológica no ha dado resultados positivos, en parte, por la enorme colmatación de la estructura (hasta dos metros) con trozos de hormigón, gravas y arcilla. Con lo poco que se intervino, se pudo identificar las aspilleras del búnker.

Autora:  MEPV

 

Aeródromo de Santa Cruz de Mudela Sur

Los aeródromos republicanos se construyen basándose en el artículo publicado por el Ministerio de Defensa Nacional Republicano en 1938, firmado por S. Ivánov, titulado “Aeródromos de campaña”. Los de Ciudad Real eran, principalmente, aeródromos de campaña: sin iluminación nocturna o señalización de las pistas, que no estaban asfaltadas y que se ubicaban en terrenos agrícolas. Además, se atestigua la presencia de casas de guardia, refugios y otras instalaciones de servicios auxiliares.

En Santa Cruz de Mudela se conoce la existencia de dos aeródromos, uno situado al norte y que es más antiguo y otro más moderno al sur. El aeródromo sur tenía una forma irregular y se situaba sobre un terreno duro y ligeramente desnivelado. Contaba con un refugio antibombas con doble acceso, dos refugios en forma de L y una edificación donde se ubicaba el cuerpo de guardia y que serviría como almacén de combustible.

Se construye porque el bando sublevado conoce la existencia y ubicación del campo de aviación de Santa Cruz de Mudela Norte, el cuál se sigue utilizando durante la guerra pero como un aeródromo auxiliar del Santa Cruz de Mudela Sur, mucho más grande y que contaba con más servicios. Contaba con más refugios, un polvorín y un depósito de combustible. Fue utilizado por la 3ª Escuadrilla de “Natachas” que contaba con nueve aviones, trece pilotos, cinco observadores, once bombarderos y un fotógrafo.

Autora:  MEPV

Para saber más sobre los aeródromos en Ciudad Real

Aeródromo de Santa Cruz de Mudela Norte

Los aeródromos republicanos se construyen basándose en el artículo publicado por el Ministerio de Defensa Nacional Republicano en 1938, firmado por S. Ivánov, titulado “Aeródromos de campaña”. Los de Ciudad Real eran, principalmente, aeródromos de campaña: sin iluminación nocturna o señalización de las pistas, que no estaban asfaltadas y que se ubicaban en terrenos agrícolas. Además, se atestigua la presencia de casas de guardia, refugios y otras instalaciones de servicios auxiliares.

En Santa Cruz de Mudela se conoce la existencia de dos aeródromos, uno situado al norte y que es más antiguo y otro más moderno al sur. El del norte, se ubicaba a 2 km de la población, en la carretera que unía Andalucía con Madrid. Se trata de un aeródromo perteneciente al 3er Sector de la 5ª Región Aérea, de trazado irregular y con la particularidad de contar con dos pistas cruzadas en forma de X. Constaba de un cuerpo de guardia, barracones y un refugio antibombas.

Sus terrenos fueron adquiridos en 1925 y cedidos al Estado que lo habilita como aeródromo militar y de socorro, figurando ya en 1934 como tal en el Atlas de aeródromos de España. Fue base para los cazas Nieuport 52 y los bombarderos Breguet XIX que realizaban ataques contra las tropas rebeldes en Badajoz y Córdoba, entre otros aviones. Después de la guerra continuó en funcionamiento y, en 1947, con la decisión de cerrar el campo de aviación de Valdepeñas, se traspasa el servicio de radio a Santa Cruz de Mudela, pero en su nueva localización, en Santa Cruz de Mudela Sur. Continuó activo hasta los años cincuenta.

Autora:  MEPV

Para saber más sobre los aeródromos en Ciudad Real

Aeródromo de Saceruela

En Saceruela se ubicaba un aeródromo perteneciente al 1er Sector de la 5ª Región Aérea construido a principios de 1937. Tenía una forma irregular con dos pistas que se cruzaban en forma de X. Se encontraba próximo a encinares y olivos, lo que facilitaba su ocultamiento. 

Estuvo dotado de un puesto de control y tres refugios en forma de L, con una entrada única y con capacidad para 20 personas. También contó con un cuerpo de guardia para la ubicación de mandos, oficinas y pilotos, situado en la zona oeste (aunque en la actualidad hay dos edificios) y, cercano a él, un refugio contra bombas de doble entrada completamente enterrado y con una profundidad de siete metros. Se trata de un ejemplo excepcional de los vestigios arqueológicos de la región pues contaba con un revestimiento de ladrillo enlucido y hormigón que podría aguantar el impacto de bombas de hasta 100 kg. También se atestigua en él la existencia de puertas que eran cerradas para evitar la onda expansiva en caso de impacto de bomba, así como de respiraderos para su correcta ventilación. Además, junto al camino se encuentran varios refugios antiametrallamiento que, en realidad, se trataban de trincheras tanto para guardar munición y combustible, como para guarecerse.

Fue un aeródromo de gran operatividad en el frente extremeño contra la ofensiva de Queipo de Llano. Se estima que, en 1938, llegó a haber entre 40 y 50 aviones. Fuerza aérea encargada de tareas de reconocimiento, escolta y protección de los bombarderos en el frente.

Entre las escuadrillas que operaron en este campo de aviación, se pueden enumerar la 2ª escuadrilla de “Chatos” (Polikarpov I-15); la 2ª y 4ª Escuadrilla “Natacha” (Polikarpov RZ); la 1ª Escuadrilla de “Súper Moscas” (Polikarpov I-16) o la 1ª Escuadrilla de los Grumman Delfín.

Para saber más sobre los aeródromos en Ciudad Real

Aeródromo de Saceruela- Reconstrucción Digital – YouTube