La reunión del Aeródromo de los Llanos

Base aérea de Los Llanos después de la guerra civil. Biblioteca Digital de Castilla La Mancha, Fondo Luis Escobar.

Ubicada entre el popular paraje de La Pulgosa y terrenos de la finca de Los Llanos, el origen de la base aérea se remonta a 1913, cuando el Parque de Aerostación de Guadalajara se interesó por la posibilidad de disponer de una infraestructura en la ciudad. El Ayuntamiento dio satisfacción a la demanda y aprobó una instalación entre los mencionados parajes, que acabarían contando con la autorización el Ministerio de la Guerra en 1916. Sin embargo, el primer aeródromo de la ciudad se situó en lo que hoy se conoce como La Torrecica (antigua finca La Torrecilla), cuando en 1917, y por iniciativa de la Aviación Miliar, se decidió construir un pequeño campo de aviación para apoyar a las bases de Cuatro Vientos y Los Alcázares. El campo comenzó a funcionar en 1923, y en 1924 se instaló allí la Compañía Española de Aviación para formar pilotos civiles. La CEA se trasladó en 1927 a las instalaciones del nuevo campo de aviación (más de 50 hectáreas) de la finca Los Llanos, que se inauguraron oficialmente en abril de 1929. La escuela de pilotos de la CEA abandonó el aeródromo de Los Llanos en 1932 debido a las restricciones presupuestarias del Ministerio de la Guerra, sin que ello supusiera el cierre de las instalaciones. Con la guerra civil el aeropuerto fue utilizado por los sublevados durante la semana en la que pretendieron controlar la ciudad de Albacete, y posteriormente por el gobierno de la República. Tras la guerra el nuevo Ejército del Aire instaló una escuadra de bombarderos con los restos de la aviación del derrotado gobierno republicano, y se creó la Maestranza Área, origen todo ello de las actuales instalaciones del Ala 14.

Al margen de su trascendencia militar y logística, la base aérea y sus inmediaciones acogieron el día 16 de febrero de 1939 una reunión decisiva que marcaría el tramo final de la guerra civil y el destino de la República española. A petición del coronel Segismundo Casado, partidario de acabar con la guerra cuando antes por la vía de la rendición, el presidente del Gobierno, el socialista Juan Negrín, accedió a reunirse con sus principales responsables militares en el aeródromo de Los Llanos (Albacete). Negrín, firme defensor de una resistencia a ultranza a la espera de algún movimiento en el tablero internacional que modificase la posición de británicos y franceses frente a la Alemania hitleriana aliada de Franco, tuvo que escuchar como todos sus mandos militares, con la excepción de Miaja, se mostraban reacios a continuar con la guerra. La orden del presidente fue, por el contrario, continuar resistiendo.

El coronel Casado, que llevaba meses en discreto contacto con Franco para negociar la capitulación y a quien filtró el contenido de la reunión en Albacete, puso inmediatamente en marcha su conspiración para derribar al gobierno mediante un golpe de Estado que se materializó el 5 de marzo de 1939 y del que participaron, entre otros, el general Miaja, los socialistas Julián Besteiro y Wenceslao Carrillo, o el cenetista Cipriano Mera. Todos acusaron a Negrín de carecer de legitimidad tras la declaración del estado de guerra en la zona republicana, y lo calificaron de traidor, por considerar que su postura resistente obedecía solo su subordinación a los intereses de la URSS; un argumento este último que coincidía con la campaña de derrotismo y desaliento que sembraba la “quinta columna” instalada entre las filas republicanas. El golpe de Casado originó una “pequeña guerra civil” dentro de la guerra civil entre fuerzas militares casadistas y resistentes comunistas con Madrid como principal escenario, pero no el único. El nuevo órgano gubernamental formado por Casado, el Consejo Nacional de Defensa, encontró resistencias adicionales en Ciudad Real, Cartagena, Valencia y, aunque mínima, también en Albacete, pero fue bien acogido en la mayor parte del territorio republicano. Tras el golpe, la España republicana se desmoronó y los objetivos de la insurrección activada en Los Llanos, que no eran otros que lograr una paz digna y honrosa para el restablecimiento de la concordia nacional, fueron rechazados por Franco.

ANL

Aeródromo de Santa Cruz de Mudela Sur

Los aeródromos republicanos se construyen basándose en el artículo publicado por el Ministerio de Defensa Nacional Republicano en 1938, firmado por S. Ivánov, titulado “Aeródromos de campaña”. Los de Ciudad Real eran, principalmente, aeródromos de campaña: sin iluminación nocturna o señalización de las pistas, que no estaban asfaltadas y que se ubicaban en terrenos agrícolas. Además, se atestigua la presencia de casas de guardia, refugios y otras instalaciones de servicios auxiliares.

En Santa Cruz de Mudela se conoce la existencia de dos aeródromos, uno situado al norte y que es más antiguo y otro más moderno al sur. El aeródromo sur tenía una forma irregular y se situaba sobre un terreno duro y ligeramente desnivelado. Contaba con un refugio antibombas con doble acceso, dos refugios en forma de L y una edificación donde se ubicaba el cuerpo de guardia y que serviría como almacén de combustible.

Se construye porque el bando sublevado conoce la existencia y ubicación del campo de aviación de Santa Cruz de Mudela Norte, el cuál se sigue utilizando durante la guerra pero como un aeródromo auxiliar del Santa Cruz de Mudela Sur, mucho más grande y que contaba con más servicios. Contaba con más refugios, un polvorín y un depósito de combustible. Fue utilizado por la 3ª Escuadrilla de “Natachas” que contaba con nueve aviones, trece pilotos, cinco observadores, once bombarderos y un fotógrafo.

Autora:  MEPV

Para saber más sobre los aeródromos en Ciudad Real

Aeródromo de Santa Cruz de Mudela Norte

Los aeródromos republicanos se construyen basándose en el artículo publicado por el Ministerio de Defensa Nacional Republicano en 1938, firmado por S. Ivánov, titulado “Aeródromos de campaña”. Los de Ciudad Real eran, principalmente, aeródromos de campaña: sin iluminación nocturna o señalización de las pistas, que no estaban asfaltadas y que se ubicaban en terrenos agrícolas. Además, se atestigua la presencia de casas de guardia, refugios y otras instalaciones de servicios auxiliares.

En Santa Cruz de Mudela se conoce la existencia de dos aeródromos, uno situado al norte y que es más antiguo y otro más moderno al sur. El del norte, se ubicaba a 2 km de la población, en la carretera que unía Andalucía con Madrid. Se trata de un aeródromo perteneciente al 3er Sector de la 5ª Región Aérea, de trazado irregular y con la particularidad de contar con dos pistas cruzadas en forma de X. Constaba de un cuerpo de guardia, barracones y un refugio antibombas.

Sus terrenos fueron adquiridos en 1925 y cedidos al Estado que lo habilita como aeródromo militar y de socorro, figurando ya en 1934 como tal en el Atlas de aeródromos de España. Fue base para los cazas Nieuport 52 y los bombarderos Breguet XIX que realizaban ataques contra las tropas rebeldes en Badajoz y Córdoba, entre otros aviones. Después de la guerra continuó en funcionamiento y, en 1947, con la decisión de cerrar el campo de aviación de Valdepeñas, se traspasa el servicio de radio a Santa Cruz de Mudela, pero en su nueva localización, en Santa Cruz de Mudela Sur. Continuó activo hasta los años cincuenta.

Autora:  MEPV

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Aeródromo de Saceruela

En Saceruela se ubicaba un aeródromo perteneciente al 1er Sector de la 5ª Región Aérea construido a principios de 1937. Tenía una forma irregular con dos pistas que se cruzaban en forma de X. Se encontraba próximo a encinares y olivos, lo que facilitaba su ocultamiento. 

Estuvo dotado de un puesto de control y tres refugios en forma de L, con una entrada única y con capacidad para 20 personas. También contó con un cuerpo de guardia para la ubicación de mandos, oficinas y pilotos, situado en la zona oeste (aunque en la actualidad hay dos edificios) y, cercano a él, un refugio contra bombas de doble entrada completamente enterrado y con una profundidad de siete metros. Se trata de un ejemplo excepcional de los vestigios arqueológicos de la región pues contaba con un revestimiento de ladrillo enlucido y hormigón que podría aguantar el impacto de bombas de hasta 100 kg. También se atestigua en él la existencia de puertas que eran cerradas para evitar la onda expansiva en caso de impacto de bomba, así como de respiraderos para su correcta ventilación. Además, junto al camino se encuentran varios refugios antiametrallamiento que, en realidad, se trataban de trincheras tanto para guardar munición y combustible, como para guarecerse.

Fue un aeródromo de gran operatividad en el frente extremeño contra la ofensiva de Queipo de Llano. Se estima que, en 1938, llegó a haber entre 40 y 50 aviones. Fuerza aérea encargada de tareas de reconocimiento, escolta y protección de los bombarderos en el frente.

Entre las escuadrillas que operaron en este campo de aviación, se pueden enumerar la 2ª escuadrilla de “Chatos” (Polikarpov I-15); la 2ª y 4ª Escuadrilla “Natacha” (Polikarpov RZ); la 1ª Escuadrilla de “Súper Moscas” (Polikarpov I-16) o la 1ª Escuadrilla de los Grumman Delfín.

Autora:  MEPV

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Aeródromo de Manzanares

n julio de 1936 se produce el estallido de la Guerra Civil española. En  principio esta se prevé breve por lo que, hasta pasados varios meses del inicio, se realizan movimientos defensivos rápidos e improvisados. Ciudad Real, Cuenca y Albacete se posicionan como zona de retaguardia pero ello no impide que se habiliten en estas zonas elementos defensivos y militares. Precisamente será la urgencia de la guerra lo que explique que la mayoría de los aeródromos de la retaguardia se ubiquen en terrenos de cultivo y sin apenas hangares, garajes, centros de mando y otros elementos propios de los campos de aviación. 

Para el caso concreto de la provincia de Ciudad Real, existen algunos de los campos de aviación improvisados durante el conflicto por la Fuerza Aérea Republicana de los que apenas quedan vestigios o documentación. Algunos, incluso, no aparecerán en los inventarios del ejército republicano y sí en los datos que manejaba el bando franquista. Estos son los que se localizaban en las cercanías de Almadén, Horcajo de los Montes, Manzanares, Viso del Marqués, Almagro, Luciana, Abenójar, Socuéllamos o Piedrabuena. 

Estos lugares se consideran aeródromos porque en ellos tuvieron lugar algunos aterrizajes forzosos de aviones por averías o traslados urgentes. Sin embargo, para el caso concreto del aeródromo de Manzanares, no se ha encontrado ningún indicio de su existencia.

Autora:  MEPV

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Aeródromo de Luciana

En julio de 1936 se produce el estallido de la Guerra Civil española. En principio, ésta se prevé breve por lo que, hasta pasados varios meses del inicio, se realizan movimientos defensivos rápidos e improvisados. Ciudad Real se posiciona como zona de retaguardia, pero ello no impide que se habiliten en estas zonas elementos defensivos y militares. Precisamente será la urgencia de la guerra lo que explique que la mayoría de los aeródromos de la retaguardia se ubiquen en terrenos de cultivo y sin apenas hangares, garajes, centros de mando y otros elementos propios de los campos de aviación. 

En la provincia de Ciudad Real existen algunos de los campos de aviación improvisados durante el conflicto de los que apenas quedan vestigios o documentación. Algunos, incluso, no aparecerán en los inventarios del ejército republicano y sí en los datos que manejaba el bando franquista. Estos son los que se localizaban en las cercanías de Almadén, Horcajo de los Montes, Manzanares, Viso del Marqués, Almagro, Luciana, Abenójar, Socuéllamos o Piedrabuena. Estos se consideran aeródromos porque en ellos tuvieron lugar algunos aterrizajes forzosos de aviones por averías o traslados urgentes. 

En Luciana se ubicó un aeródromo perteneciente al 1er sector de la 5ª Región Aérea, que se construye en 1938. A diferencia de otros aeródromos mencionados, para el caso del de Luciana sí aparecen vestigios que sitúan y constatan su existencia como son dos refugios con forma de L y otros dos con doble entrada. Llama la atención su capacidad, de 30-40 personas, pues se cree que pudiera servir como un campo de auxilio de los aeródromos de Ciudad Real W o Saceruela.

Autora:  MEPV

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Aeródromo de La Toledana

En julio de 1936 se produce el estallido de la Guerra Civil española. En  principio esta se prevé breve por lo que, hasta pasados varios meses del inicio, se realizan movimientos defensivos rápidos e improvisados. Ciudad Real, Cuenca y Albacete se posicionan como zona de retaguardia pero ello no impide que se habiliten en estas zonas elementos defensivos y militares. Además de la construcción, se utilizan estructuras preexistentes como aeródromos militares. Cerca de Pueblonuevo del Bullaque y lindando con la finca La Toledana, se acondicionó sobre un terreno blando una pista de aviación. Este enclave se encuadra dentro del sector cuarto de la 5ª Región Aérea, muy cercano al aeródromo de El Molinillo y, actualmente, se accede a través de la carretera CM- 403, a la altura del kilómetro 55.

En ella se localizaban un cuerpo de guardia y un refugio antibombas de doble entrada, actualmente en perfecto estado de conservación. En concreto, este campo de aviación tenía unas dimensiones de 900 x 1600 metros y, aunque el ejército sublevado lo consideró una localización de gran importancia estratégica, no se ha encontrado ningún indicio de operatividad. Es por ello que se considera un campo de aviación auxiliar y un lugar de enlace. Después del conflicto, en uno de los edificios de la finca, el Ejército de Extremadura habilitó la Escuela de Capacitación de Mandos del Ejército.

Autora:  MEPV

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Aeródromo de Horcajo de los Montes

En julio de 1936 se produce el estallido de la Guerra Civil española. En  principio esta se prevé breve por lo que, hasta pasados varios meses del inicio, se realizan movimientos defensivos rápidos e improvisados. Ciudad Real, Cuenca y Albacete se posicionan como zona de retaguardia pero ello no impide que se habiliten en estas zonas elementos defensivos y militares. Precisamente será la urgencia de la guerra lo que explique que la mayoría de los aeródromos de la retaguardia se ubiquen en terrenos de cultivo y sin apenas hangares, garajes, centros de mando y otros elementos propios de los campos de aviación. 

Para el caso concreto de la provincia de Ciudad Real, existen algunos de los campos de aviación improvisados durante el conflicto por la Fuerza Aérea Republicana de los que apenas quedan vestigios o documentación. Algunos, incluso, no aparecerán en los inventarios del ejército republicano y sí en los datos que manejaba el bando franquista. Estos son los que se localizaban en las cercanías de Almadén, Horcajo de los Montes, Manzanares, Viso del Marqués, Almagro, Luciana, Abenójar, Socuéllamos o Piedrabuena. Estos lugares se consideran aeródromos porque en ellos tuvieron lugar algunos aterrizajes forzosos de aviones por averías o traslados urgentes. 

El de Horcajo de los Montes, perteneciente al 4º Sector de la 5ª Región Aérea, se encontraba situado a unos 4 km al noroeste de la localidad. Tenía unas medidas de unos 1.000 x 700 m. Su operatividad se atestigua únicamente en 1939 coincidiendo con la actividad en el frente extremeño. En la actualidad quedan las ruinas del cuerpo de guardia y de un refugio antibombas.

Autora:  MEPV

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Aeródromo de La Garganta-Conquista

En julio de 1936 se produce el estallido de la Guerra Civil española.  Ciudad Real se posiciona como zona de retaguardia pero ello no impide que se habiliten en muchas de sus localidades elementos defensivos y militares.

A un kilómetro de La Garganta, aldea de Brazatortas, y a unos 400 metros al sudeste de la estación del ferrocarril, se situaba un aeródromo de forma irregular y de unas dimensiones aproximadas de 1.000 x 500 m. Este campo, número 34 de la 5ª Región Aérea, fue construido en 1937. Se componía de dos prolongaciones de pista y se encontraba rodeado de plantaciones de eucaliptos que dificultaban mucho las operaciones de despegue y aterrizaje, aunque las características de este cultivo servían como un camuflaje para los aviones que operaban allí. Además, en el eucaliptal se encuentran varios refugios antibombas. El más pequeño de ellos se inunda con las lluvias del invierno y se encuentra encementado. El refugio grande, en excelente estado de conservación, tiene dos accesos separados por 38 metros y se encuentra enladrillado. Cercano a él, se sitúa una caseta de piedra que actuaba como cuerpo de guardia. Como el aeródromo se encontraba situado en una finca privada, pilotos y personal se hospedaban en sus instalaciones o bien en el cercano pueblo cordobés de Conquista.

Este aeródromo tuvo gran actividad durante el conflicto gracias a su ubicación. Destaca su posición estratégica en 1938, tras la batalla del Ebro, al ser lugar donde aterrizaban escuadrillas de Polikarpov I-15 “Chatos” que también participaron de forma activa en el frente extremeño en 1939. Al final de la guerra compartió actividad aérea con el aeródromo de Sisones.

Autora:  MEPV

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Aeródromo de Granátula de Calatrava

En julio de 1936 se produce el estallido de la Guerra Civil española. En principio esta se prevé breve por lo que, hasta pasados varios meses del inicio, se realizan movimientos defensivos rápidos e improvisados. Ciudad Real, Cuenca y Albacete se posicionan como zona de retaguardia, pero ello no impide que se habiliten en estas zonas elementos defensivos y militares. Además de la construcción, se utilizan estructuras preexistentes como aeródromos militares.

El aeródromo de Granátula de Calatrava, que pertenece al 3er Sector de la 5ª Región Aérea, se sitúa a 4 km al este de la localidad, por el camino de Montanchuelos, comprendido entre el Camino Real y las veredas Real y de Añavete, en la zona conocida como “Las 50 fanegas”. Este campo tenía forma irregular, con una longitud de 1.500 y 800 m y se encontraba en mitad de un olivar. 

Se constata su importancia porque estuvo dotado de un cuerpo de guardia y otro de mando, así como de varias casonas en las que se alojaba el personal, como son la casa Benítez y la de la Caridad. Las unidades defensivas con las que contaba el campo de aviación contra los bombardeos serían dos refugios subterráneos en mina, uno con una sola entrada y otro con doble entrada, horadados en la propia roca caliza. Asimismo, contaba al este con un polvorín situado en la casa de Albaleche. 

Este campo se construyó al final de la guerra y, por esta circunstancia, tuvo escasa operatividad, siendo únicamente utilizado, en enero de 1939, por la 1ª Escuadrilla de “Natachas” del Grupo 30.

Autora:  MEPV

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