Albacete fue, junto con Guadalajara y Toledo, una de las provincias en la que los jefes militares se comprometieron con la sublevación. La Comandancia de la Guardia Civil fue la institución protagonista de la rebelión: Ángel Molina Galano, comandante de la fuerza, y el teniente coronel Fernando Chápuli Ansó se encargaron de planificar el golpe, teniendo como objetivo principal controlar la capital de la provincia y los municipios comunicados por el ferrocarril para aislar el territorio del resto. El primer paso del plan resultó exitoso, haciéndose los sublevados con el control de la ciudad de Albacete el 19 de julio. El segundo no lo fue tanto, ya que los sublevados triunfaron en las localidades de la línea de comunicaciones Madrid-Cartagena (como Villarobledo, Hellón y La Roda) y no en la de Madrid-Alicante, mientras que entre los pueblos de menor importancia sólo triunfó en algunos como Fuenteálamo o Yeste.Una vez tomada la capital, los sublevados mandaron tropas a los focos de resistencia en pueblos como Fuenteálamo, Montealegre, Almansa, Bone, Villa y otros, triunfando en todos ellos excepto en Almansa, donde ya habían llegado refuerzos republicanos.
Hellín fue una de las primeras localidades en caer de nuevo en manos del Gobierno republicano, el día 22. Dos días después, columnas de milicianos y de guardias civiles afines a la República provenientes de Socuéllamos tomaban Villarrobledo, a lo que se unió la conquista de Chinchilla por columnas de Murcia y Alicante. Esto significó la apertura del camino hacia Albacete, y la partida de las fuerzas populares a la capital. Albacete fue tomada el día 25 de julio, lo que llevó consigo la caída de pueblos en los que aún dominaban los sublevados, como Alborea, Balazote, La Gineta. Mahora y Yeste. Después de una semana de lucha, en la provincia había quedado definitivamente derrotada la sublevación.
Autora: ACP
El término lieu de mémoire entró en el diccionario Le Grand Robert de la lengua francesa en 1993 y pasó a ser de uso común.
Ya en 1978, en su contribución sobre la «memoria colectiva» en la enciclopedia La Nouvelle Histoire, Pierre Nora señalaba que «la historia se escribe ahora bajo la presión de las memorias colectivas», que buscan «compensar el desarraigo histórico de lo social y la angustia del futuro a través de la valorización de un pasado hasta ahora no vivido como tal».
Según Pierre Nora, «un lugar de memoria en todos los sentidos de la palabra va desde el objeto más material y concreto, posiblemente ubicado geográficamente, hasta el objeto más abstracto e intelectualmente construido». Por lo tanto, puede ser un monumento, un personaje importante, un museo, archivos, así como un símbolo, un lema, un acontecimiento o una institución. También las redes sociales virtuales son empleadas como lugares de memoria.
«Un objeto», explica Pierre Nora, «se convierte en un lugar de memoria cuando escapa al olvido, por ejemplo con la colocación de placas conmemorativas, y cuando una comunidad lo reviste con su afecto y sus emociones». A diferencia de la genealogía, que se refiere esencialmente a la historia y a la filiación de las familias, limitándose a la historia personal o de las personas entre las que existe un vínculo, los lugares de memoria remiten a la historia colectiva






