Fosa común en Villarejo de la Peñuela

Fotografía de la fosa, fuente: POLO-CERDÁ, Manuel, Arqueología forense en territorio A.G.L.A., Valencia, Asociación La Gavilla Verde & Grupo Paleolab, 2008

En mayo de 2007 el Grupo Paleolab y la Asociación La Gavilla Verde llevaron a cabo la excavación de la fosa de Villarejo de la Peñuela, un ejemplo de fosa guerrillera que contenía 4 víctimas, una de ellas desconocida. La exhumación estuvo enmarcada dentro del Proyecto de investigación de desaparecidos y represaliados durante la época de los maquis. Los hombres allí inhumados eran miembros del grupo de guerrilleros de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón (AGLA), todos ellos asesinados tras un tiroteo con la guardia civil en el Cerro de la Cabeza. La fosa se encuentra en el muro oeste, a 9 metros de la puerta de entrada. Las excavaciones antropológicas llevadas a cabo son un ejemplo de trabajo ético y científico con relación a una fosa común. De ellas se pudieron obtener los restos de 4 individuos, solo uno de ellos sin identificar (tampoco fue identificado en el informe de la Guardia Civil del tiroteo), así como objetos personales como un mechero y una cuchara. También permitió vislumbrar las causas de muerte y el ensañamiento con los guerrilleros y sus cadáveres (se encontraron piedras de gran tamaño que se usaron probablemente para aplastar los cráneos en momentos posteriores a sus muertes).

El Mapa de Fosas del Ministerio muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos.

Autor: RAL

Para saber más sobre la guerrilla antifranquista

Fosa común en Tarancón, trasladada al Valle de Cuelgamuros

Valle de los caídos. Wikimedia

La fosa de Tarancón fue trasladada al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos, el 23 de marzo de 1959, en su interior se encontraba Salvador Sánchez Francisco, probablemente afín al régimen.

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros.

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. En principio se planteó como monumento a los «Caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones de la primera parte de la posguerra, pero cuando se finalizó su construcción la estrategia propagandística del régimen se había modificado y se prefirió mostrar este monumento como un símbolo de la “concordia”, por lo que se trasladaron a éste cadáveres de los dos bandos. La mayor parte de las víctimas de la represión franquista que se trasladaron al Valle de Cuelgamuros fueron llevadas sin consentimiento de los familiares.

Autor: RAL

Fosa en San Lorenzo de la Parrilla, trasladada al Valle de Cuelgamuros

Valle de los caídos. Wikimedia

La fosa de San Lorenzo de la Parrilla fue trasladada al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos, el 23 de marzo de 1959, en su interior se encontraba Benito López Parra, probablemente afín al régimen.

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros.

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. En principio se planteó como monumento a los «Caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones de la primera parte de la posguerra, pero cuando se finalizó su construcción la estrategia propagandística del régimen se había modificado y se prefirió mostrar este monumento como un símbolo de la “concordia”, por lo que se trasladaron a éste cadáveres de los dos bandos. La mayor parte de las víctimas de la represión franquista que se trasladaron al Valle de Cuelgamuros fueron llevadas sin consentimiento de los familiares.

Autor: RAL

Fosa en Salvacañete, trasladada al Valle de Cuelgamuros

Valle de los caídos. Wikimedia

La fosa de Salvacañete fue trasladada al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos, el 23 de marzo de 1959 y en su interior se encontraban 4 personas, probablemente afines al régimen y cuyos asesinatos estuvieron vinculados con la persecución religiosa.

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros.

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. En principio se planteó como monumento a los «Caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones de la primera parte de la posguerra, pero cuando se finalizó su construcción la estrategia propagandística del régimen se había modificado y se prefirió mostrar este monumento como un símbolo de la “concordia”, por lo que se trasladaron a éste cadáveres de los dos bandos. La mayor parte de las víctimas de la represión franquista que se trasladaron al Valle de Cuelgamuros fueron llevadas sin consentimiento de los familiares.

Autor: RAL

Fosa de Fuentenava de Jábaga, trasladada al Valle de Cuelgamuros

Valle de los caídos. Wikimedia

En la fosa de Fuentenava de Jábaga se encontraba el cuerpo de Teodoro Revuelta Escribano, periodista de la prensa derechista de la provincia y asesinado en 1936 por la violencia revolucionaria. La fosa fue trasladada al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos, el 23 de marzo de 1959.

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros.

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. En principio se planteó como monumento a los «Caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones de la primera parte de la posguerra, pero cuando se finalizó su construcción la estrategia propagandística del régimen se había modificado y se prefirió mostrar este monumento como un símbolo de la “concordia”, por lo que se trasladaron a éste cadáveres de los dos bandos. La mayor parte de las víctimas de la represión franquista que se trasladaron al Valle de Cuelgamuros fueron llevadas sin consentimiento de los familiares.

Autor: RAL

Fosa común de Cuenca trasladada al Valle de Cuelgamuros

Valle de los caídos. Wikimedia

La fosa de Cuenca fue trasladada al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos, el 23 de marzo de 1959 y en ella se encontraban 40 cuerpos, con varios religiosos represaliados en los primeros momentos de la guerra, como Nicolás de Mier Francisco.

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros.

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. En principio se planteó como monumento a los «Caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones de la primera parte de la posguerra, pero cuando se finalizó su construcción la estrategia propagandística del régimen se había modificado y se prefirió mostrar al monumento como un símbolo de la “concordia”, por lo que se trasladaron a éste cadáveres de los dos bandos. La mayor parte de las víctimas de la represión franquista que se trasladaron al Valle de Cuelgamuros fueron llevadas sin consentimiento de los familiares.

Autor: RAL

Fosa común de Altarejos, trasladada al Valle de Cuelgamuros

Valle de los caídos. Wikimedia

La fosa de Altarejos fue trasladada al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos, el 07 de octubre de 1964 y en ella se encontraba el cuerpo de Marcelino Martínez Martínez.

El Mapa Estatal de Fosas muestra que en Cuenca hay 50 fosas comunes, de las cuales solo 9 están exhumadas al completo. Una de las más conocidas, la de la Tahona de Uclés, ha sido exhumada solo de forma parcial en una excavación llevada a cabo entre 2005 y 2007 que atrajo  una importante atención por el elevado número de restos que contenía. La gran actividad guerrillera en la zona por parte de la Agrupación guerrillera de Levante y Aragón hacen que sea la región donde el número de fosas guerrilleras sea mayor: de las 50 fosas, 33 de ellas lo son. Por otro lado, 6 fosas de la provincia fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros.

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al final de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. En principio se planteó como monumento a los «Caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones de la primera parte de la posguerra, pero cuando se finalizó su construcción la estrategia propagandística del régimen se había modificado y se prefirió mostrar este monumento como un símbolo de la “concordia”, por lo que se trasladaron a éste cadáveres de los dos bandos. La mayor parte de las víctimas de la represión franquista que se trasladaron al Valle de Cuelgamuros fueron llevadas sin consentimiento de los familiares.

Autor: RAL

Fosas comunes en Castilla-La Mancha

La información aportada por el Mapa de Fosas del Ministerio de Castilla-La Mancha y las investigaciones realizadas por el equipo de la Mapas de Memoria de la UNED localizan en la actualidad 180 fosas comunes para Castilla-La Mancha, contando tanto las generadas durante la Guerra Civil, por motivos de guerra y por violencia de la retaguardia (la mayoría trasladadas al Valle de los Caídos), como las generadas en la posguerra, resultado de la represión ejercida por el régimen franquista y que constituyen la mayoría. Estas 180 fosas se sitúan en 145 localidades, distribuidas de forma irregular según la provincia. Así, en Albacete se cuentan 22 fosas en 12 localidades; en Ciudad Real, 57 fosas en 50 localidades; en Cuenca 50 fosas en 44 localidades; en Guadalajara 13 fosas en 8 localidades; y, por último, 48 fosas en 31 localidades en Toledo.

Sin embargo, estos datos no son definitivos, pues en líneas generales se puede afirmar que existe un vacío historiográfico sobre las fosas de la Comunidad. Salvo el caso del proyecto de la UNED en Ciudad Real, no se ha dado en ninguna de las provincias un estudio sistematizado de localización de fosas. A pesar de esto, en cuanto al estado de conservación de las fosas localizadas, se aprecia la primacía de fosas que no han sido intervenidas y las que han sido trasladas al Valle de los Caídos: 69 de las 180 son de estos dos tipos (lo que representa casi un 40% del total). La falta de una política real que busque la exhumación científica y la dignificación de los represaliados deja a familiares pendientes de la actitud de los Ayuntamientos, que en muchos casos han decidido seguir la política del olvido. El primer paso hacia la sanación de la herida familiar y generacional es la exhumación y la dignificación.

Autor: RAL

Fosas comunes en Cuenca

Cuenca es la segunda provincia castellano manchega con mayor número de fosas, 50 distribuidas en 44 localidades diferentes. El caso de Cuenca es paradigmático en cuanto a la situación de los trabajos de exhumación: del total, 32 fosas no han sido intervenidas, lo que supone el 64% de las fosas: solo un 5% han sido exhumadas de manera total (9) o parcial (1). Sin embargo, es necesario tener en cuenta que un porcentaje elevado de las fosas fueron probablemente individuales, ya que se abrieron para enterrar a guerrilleros específicos asesinados por la Guardia Civil.

Del número total de fosas registrado, al menos 33 fosas son de este tipo. Este hecho se deriva de la gran actuación que tuvo la AGLA (Asociación Guerrillera de Levante y Aragón) en la región, especialmente en la zona de la serranía. La AGLA se organizó en Cuenca en dos divisiones, la 5º y 11º,  y destacó en localidades como La Pesquera. La AGLA fue una de las últimas agrupaciones guerrilleras en desarticularse en España.

Como en otras provincias, el interés por la recuperación de la memoria democrática y la exhumación de fosas varía en Cuenca según la localidad, aunque en general se puede afirmar que supone una de las provincias con menor participación de políticas locales en este proceso, a pesar del trabajo realizado por asociaciones memorísticas, entre las que destaca La Gavilla Verde. Esta asociación ha llevado a cabo un intenso trabajo de recuperación de la memoria y de exhumaciones, especialmente en el caso de la guerrilla. La mayoría de las exhumaciones de la provincia se realizaron en torno a 2005 gracias al trabajo de esta asociación y al grupo de investigación PALEOLAB dirigido Manuel Polo. La fosa común más conocida es la de la Tahona de Uclés, cuyos trabajos iniciaron en el año 2005 pero tuvieron que ser detenidos ante la falta de financiación.

Autor: RAL

Fosa común de Valdepeñas, trasladada al Valle de Cuelgamuros

Valle de los caídos. Wikimedia

El Mapa de fosas señala que 11 personas fueron trasladadas desde la fosa de Valdepeñas al Valle de Cuelgamuros, antes denominado Valle de los Caídos, el 17 de octubre de 1959, probablemente estas personas fueran afines al régimen y víctimas de la gran represión sufrida en la localidad durante la guerra civil bajo el poder de Félix Torres, alcalde de Valdepeñas.

En Ciudad Real, el número de fosas localizadas asciende a 62, en las que se han encontrado, según el Mapa Estatal de Fosas, 3158 cuerpos. Sólo el 4% ha sido exhumado al completo. Dentro de la provincia se aprecian marcadas diferencias en torno al tamaño de las fosas: mientras que la fosa de Ciudad Real alberga el 35% de las víctimas totales de la provincia, la de Alcázar de San Juan contiene 12% y la de Almodóvar del Campo se sitúa en tercer lugar con el 8% de las victimas, la mayor parte de las fosas suelen ser de pequeño tamaño y algunas de ellas contienen tan sólo los cadáveres de miembros de partidas guerrilleras ejecutados individualmente o en pequeños grupos. Además, de las fosas contabilizadas para la provincia de Ciudad Real, 7 fueron trasladadas al Valle de Cuelgamuros.

El Valle de Cuelgamuros es el monumento franquista más visible, la muestra más clara de la pervivencia de la materialidad franquista en la España democrática. Su construcción se inició al fin de la guerra y, aunque debería haberse terminado en el curso de un año, fue concluido en 1959. En principio se planteó como monumento a los «Caídos por Dios y por la Patria», como otros tantos monumentos y conmemoraciones de la primera parte de la posguerra, pero cuando se finalizó su construcción la estrategia propagandística del régimen se había modificado y se prefirió mostrar al monumento como un símbolo de la “concordia”, por lo que se trasladaron a éste cadáveres de los dos bandos. La mayor parte de las víctimas de la represión franquista que se trasladaron al Valle de Cuelgamuros fueron llevadas sin consentimiento de los familiares.

Autor: RAL