Campo de concentración de Jadraque

Uno de los restos edificados en la proximidad de Villanueva de Argecilla, próxima a Jadraque y en la que el CSIC investigará su depósito de prisioneros y su posible relación con el campo de concentración de Jadraque. Fotografía de Carlos Pajas (Asociación Histórica Frente de Guadalajara) a través de: https://elhexagono.wordpress.com/2021/09/11/villanueva-de-argecilla-el-campo-de-concentracion-perdido/

Los campos de concentración franquistas surgieron tras la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración, según el historiador Javier Rodrigo, fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos. En un número menor de ocasiones, estos campos también albergaron a civiles cuando la toma de un territorio implicaba la caída en manos de los sublevados de grandes masas de ciudadanos, así como a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial procedentes de Francia.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, 7 de ellos se encontraban en la provincia de Guadalajara, la mayoría de los cuales (5) tuvieron un carácter provisional, mientras que dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente la ubicación de uno de los campos se ha conseguido localizar de manera exacta.

Del campo de concentración de Jadraque no se conoce la ubicación, pero lo destacado fue su estabilidad y duración en el tiempo. Antes de ser habilitado como campo de concentración en marzo de 1939, había sido sede de un depósito de prisioneros desde mediados de 1937, lo que supone una anomalía en cuanto a los campos de concentración en Castilla-La Mancha, siendo la mayor parte de ellos (35 de 38) habilitados en los últimos días de marzo o en abril de 1939. Únicamente Jadraque, Sigüenza y Toledo suponen una excepción a esta generalidad.

Autor: AVF

Campo de concentración de Guadalajara 1

Los campos de concentración franquistas surgieron en las horas próximas a la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, 7 de ellos se encontraron en la provincia de Guadalajara, la mayoría de los cuales (5) tuvieron un carácter provisional, y dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente la ubicación de uno de ellos se ha conseguido localizar por completo, mientras que el resto de estos campos, seis, no tienen una localización exacta.

En Guadalajara capital los campos de concentración comenzaron a ser habilitados en la plaza de toros, donde fueron trasladados miles de prisioneros por el Corpo Troppe Volontaire (CTV) italiano cuando entraron en la ciudad el 28 de marzo. Posteriormente, el Cuerpo de Ejército de Urgel habilitó dos campos de concentración. El primero de ellos, conocido como Guadalajara 1 o El Polígono, fue habilitado en el convento de Las Bernardas durante la primera quincena de abril, fechas en las que llegó a tener una media de 5.200 prisioneros hasta el 24 de abril, día en que quedó completamente vacío tras ser desplazados sus prisioneros a campos de Cataluña y Galicia. Paralelamente, se procedería a la habilitación de la Fábrica Hispano-Suiza como campo de concentración Guadalajara 2.

Autor: AVF

Campo de concentración de Cogolludo

Los campos de concentración franquistas surgieron en las horas próximas a la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración, según el historiador Javier Rodrigo, fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos. En un número menor de ocasiones, estos campos también albergaron a poblaciones civiles cuando la toma de un territorio implicaba la caída en bando sublevado de grandes masas de ciudadanos, así como a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial procedentes de Francia.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, 7 de ellos se encontraron en la provincia de Guadalajara, la mayoría de los cuales (5) tuvieron un carácter provisional, y dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente la ubicación de uno de ellos se ha conseguido localizar por completo, mientras que el resto de estos campos, seis, no tienen una localización exacta.

Es el caso del campo de concentración de Cogolludo, del que no se conoce su ubicación. Fue un campo provisional, que operó durante abril de 1939, fecha en la que concentró a entre 3.000 y 4.000 personas. 

Autor: AVF

Campo de concentración de Ruguilla

Los campos de concentración franquistas surgieron en las horas próximas a la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración, según el historiador Javier Rodrigo, fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos. En un número menor de ocasiones, estos campos también albergaron a poblaciones civiles cuando la toma de un territorio implicaba la caída en bando sublevado de grandes masas de ciudadanos, así como a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial procedentes de Francia.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, 7 de ellos se encontraron en la provincia de Guadalajara, la mayoría de los cuales (5) tuvieron un carácter provisional, y dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente la ubicación de uno de ellos se ha conseguido localizar por completo, mientras que el resto de estos campos, seis, no tienen una localización exacta.

Del campo de concentración de Cifuentes no se conoce la ubicación exacta, más allá de que se encontraba en varios edificios y recintos alambrados en las pedanías de Ruguilla y Gárgoles de Arriba. En el caso de Gárgoles, el campo se encontraba en un terreno yermo, rodeado de alambradas, en el que se construyeron chabolas por los prisioneros para protegerse del frío y de la lluvia. Fue un campo provisional, que operó al menos durante abril y mayo de 1939, y en el que estuvieron encerrados cerca de 4.000 hombres.

Autor: AVF

Campo de concentración de Gárgoles de Arriba

Los campos de concentración franquistas surgieron en las horas próximas a la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración, según el historiador Javier Rodrigo, fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos. En un número menor de ocasiones, estos campos también albergaron a poblaciones civiles cuando la toma de un territorio implicaba la caída en bando sublevado de grandes masas de ciudadanos, así como a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial procedentes de Francia.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, 7 de ellos se encontraron en la provincia de Guadalajara, la mayoría de los cuales (5) tuvieron un carácter provisional, y dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente la ubicación de uno de ellos se ha conseguido localizar por completo, mientras que el resto de estos campos, seis, no tienen una localización exacta.

Del campo de concentración de Cifuentes no se conoce la ubicación exacta, más allá de que se encontraba en varios edificios y recintos alambrados en las pedanías de Ruguilla y Gárgoles de Arriba. En el caso de Gárgoles, el campo se encontraba en un terreno yermo, rodeado de alambradas, en el que se construyeron chabolas por los prisioneros para protegerse del frío y de la lluvia. Fue un campo provisional, que operó al menos durante abril y mayo de 1939, y en el que estuvieron encerrados cerca de 4.000 hombres.

Autor: AVF

Campo de concentración de Cifuentes

Los campos de concentración franquistas surgieron en las horas próximas a la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración, según el historiador Javier Rodrigo, fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos. En un número menor de ocasiones, estos campos también albergaron a poblaciones civiles cuando la toma de un territorio implicaba la caída en bando sublevado de grandes masas de ciudadanos, así como a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial procedentes de Francia.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, 7 de ellos se encontraron en la provincia de Guadalajara, la mayoría de los cuales (5) tuvieron un carácter provisional, y dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente la ubicación de uno de ellos se ha conseguido localizar por completo, mientras que el resto de estos campos, seis, no tienen una localización exacta.

Del campo de concentración de Cifuentes no se conoce la ubicación exacta, más allá de que se encontraba en varios edificios y recintos alambrados en las pedanías de Ruguilla y Gárgoles de Arriba. En el caso de Gárgoles, el campo se encontraba en un terreno yermo, rodeado de alambradas, en el que se construyeron chabolas por los prisioneros para protegerse del frío y de la lluvia. Fue un campo provisional, que operó al menos durante abril y mayo de 1939, y en el que estuvieron encerrados cerca de 4.000 hombres.

Autor: AVF

Campo de concentración de Uclés

 Los campos de concentración franquistas surgieron en las horas próximas a la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración, según el historiador Javier Rodrigo, fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos. En un número menor de ocasiones, estos campos también albergaron a poblaciones civiles cuando la toma de un territorio implicaba la caída en bando sublevado de grandes masas de ciudadanos, así como a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial procedentes de Francia.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, cinco de ellos se encontraron en la provincia de Cuenca, de los cuales tres tuvieron un carácter provisional, y dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente las ubicaciones de tres de ellos se han conseguido localizar por completo, mientras que de los otros dos campos no se dispone de una localización exacta.

En el caso del campo de concentración de Uclés, fue un campo estable cuya localización se conoce en el célebre Monasterio de Uclés, actual Bien de Interés Cultural (BIC). Su período de funcionamiento comenzó el 1 de abril de 1939, y se mantuvo como campo de concentración hasta que se convirtió en prisión durante el verano de 1939. Fue un campo de concentración y prisión particularmente duro, que llegó a albergar hasta a 5.000 prisioneros y en el que las «sacas», las torturas y las ejecuciones fueron muy frecuentes, como se observa en la fosa común de La Tahona, en la que se encuentran los cuerpos de más de 300 personas procedentes tanto del campo de concentración como del hospital.

Autor: AVF

Campo de concentración de Tarancón

 Los campos de concentración franquistas surgieron en las horas próximas a la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración, según el historiador Javier Rodrigo, fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos. En un número menor de ocasiones, estos campos también albergaron a poblaciones civiles cuando la toma de un territorio implicaba la caída en bando sublevado de grandes masas de ciudadanos, así como a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial procedentes de Francia.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, cinco de ellos se encontraron en la provincia de Cuenca, de los cuales tres tuvieron un carácter provisional, y dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente las ubicaciones de tres de ellos se han conseguido localizar por completo, mientras que de los otros dos campos no se dispone de una localización exacta.

Es el caso del campo de concentración de Tarancón, campo estable habilitado por el Cuerpo de Ejército de Urgel tras confiscar tres edificios: el teatro local, un almacén de cereales y la llamada Casa Parada. Estos tres edificios, de los que sólo se conserva en la actualidad la Casa Parada, operaron como campo de concentración entre el 5 de abril de 1939, fecha en la que se encontraban 2.329 prisioneros en él, y agosto del mismo año.

Autor: AVF

Campo de concentración de Motilla del Palancar

Los campos de concentración franquistas surgieron en las horas próximas a la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración, según el historiador Javier Rodrigo, fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos. En un número menor de ocasiones, estos campos también albergaron a poblaciones civiles cuando la toma de un territorio implicaba la caída en bando sublevado de grandes masas de ciudadanos, así como a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial procedentes de Francia.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, cinco de ellos se encontraron en la provincia de Cuenca, de los cuales tres tuvieron un carácter provisional, y dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente las ubicaciones de tres de ellos se han conseguido localizar por completo, mientras que de los otros dos campos no se dispone de una localización exacta.

Es el caso del campo de concentración situado en la localidad conquense de Motilla del Palancar, que operó, al menos, durante abril de 1939. Se dispone de constancia documental de él, pero se desconoce su ubicación y capacidad.

Autor: AVF

Campo de concentración de Huete

Los campos de concentración franquistas surgieron en las horas próximas a la sublevación del 18 de julio de 1936, y se fueron extendiendo con el avance del Ejército sublevado. Estos campos de concentración, según el historiador Javier Rodrigo, fueron centros de detención ilegal y extrajudiciales regidos por la administración militar y utilizados para internar y clasificar, sin juicio, a los prisioneros de guerra y evadidos republicanos. En un número menor de ocasiones, estos campos también albergaron a poblaciones civiles cuando la toma de un territorio implicaba la caída en bando sublevado de grandes masas de ciudadanos, así como a los refugiados de la Segunda Guerra Mundial procedentes de Francia.

De los 40 campos de concentración ubicados en Castilla-La Mancha gracias a las investigaciones de Carlos Hernández de Miguel, cinco de ellos se encontraron en la provincia de Cuenca, de los cuales tres tuvieron un carácter provisional, y dos de ellos fueron campos estables. Asimismo, solamente las ubicaciones de tres de ellos se han conseguido localizar por completo, mientras que de los otros dos campos no se dispone de una localización exacta.

El campo de concentración provisional de Huete es uno de los campos conquenses que sí se encuentra localizado. Después de servir como Hospital de las Brigadas Internacionales durante la guerra, el Monasterio de La Merced de Huete (actual Bien de Interés Cultural) fue habilitado como campo de concentración por el Cuerpo de Ejército de Urgel, durante los días 5 y 20 de abril de 1939, fechas en las que se internaron en el Monasterio cerca de 650 prisioneros.

Autor: AVF